Anna Genís: "A las editoriales y los periódicos les da igual reducir la calidad para rebajar precios"

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Anna Genís (Barcelona, 1963) vive a medio camino entre la enfermería y los juegos de palabras. Comparte con Miquel Sesé Olissip, la empresa que nutre de pasatiempos verbales a periódicos como el Ara, El Punt-Avui o El Periódico. Anna fue la primera campeona de España de Scrabble en una partida de la que vamos a hablar con pelos y letras, y crea el crucigrama diario de El Periódico en catalán desde hace un montón de años. La conversación fluye entre vocaciones, nexos de unión entre sus dos mundos profesionales y una adicción irremediable hacia los juegos de palabras a ambos lados del papel: el que crea y el que resuelve.

Tus dos grandes vocaciones son y han sido la enfermería y los juegos de palabras. ¿Cómo han convivido?

Durante mucho tiempo no han convivido nada. Al principio de todo, hace 20 años, me inicié en los crucigramas cuando aún estaba en la enfermería, que era mi trabajo y mi pan. Nos animamos, hicimos una revista de ludolingüística y todo se iba compaginando bien. Entonces aún no tenía hijos, familiarmente era más fácil… Pero cuando la cosa fue creciendo tuvimos que escoger para dedicar esfuerzos a una de las dos cosas. Entonces mi situación laboral lo permitía, y me decanté por los crucigramas. La enfermería quedó aparcada, dedicaba mucho tiempo al despacho, siempre con el pensamiento de que estaría a tiempo de volver, pero en algún momento se me olvidó por completo, sin el remoto pensamiento de volver.

¿Qué es lo que te hizo volver, cómo fue?

Ahora hace un año que estoy trabajando de pleno en la enfermería. Para reincorporarme hubo unas oposiciones, que me comentaron que seguramente serían las últimas… Yo en aquel momento veía que me lo podía volver a compaginar, me pilló el gusanillo y vi que tenía tiempo para estudiar y repasar cosas. Y sin demasiadas expectativas me presenté a las oposiciones, y sorprendentemente me las saqué suficientemente bien para tener trabajo. Y me dije: ¡hombre, vamos a probarlo! Ahora mantengo una parcela de crucigramas, pero en el despacho, en Olissip, he cedido terreno.

¿Hay algún nexo de unión entre la enfermería y los juegos de palabras?

Realmente hay pocos, pero yo intento buscarlos. A la hora de definir, como vale todo, sí que podría coger algunas cosas de la enfermería para hacer definiciones, sería lo más lógico. Pero resulta que es al revés, que es más sencillo ir de la enfermería a las palabras, aunque parezca complicado no lo es tanto. Yo ahora estoy en un CAP de primaria, trato muchas enfermedades crónicas y estoy con gente mayor, con pérdidas de memoria… Y yo tiro por aquí, les aconsejo que hagan juegos, que jueguen con la mente. Hay terapias con talleres de memoria en las que se utilizan crucigramas. Cruzadas, sopas de letras… No para casos extremos como el Alzheimer, pero para demencias y pérdidas de memoria sí que se utilizan juegos que tienen que ver con símbolos o con las construcciones de palabras.

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¿Qué juegos?

La cruzada, por ejemplo. Es mucho más sencillo. Se coge un listado de palabras y deben colocarse en los agujeros de las rejas de forma que cuadren todas, pero sin pensar en la definición, la definición sería un grado más de dificultad. Para una persona que sólo quiere tener la mente activa, hacer un crucigrama es un ejercicio de razonamiento que está bien para mantener dedicación mental. Cuando eso empieza a fallar, sacas la definición pero queda la construcción de palabras. Las sopas de letras también funcionan.

¿Es cierto que las enfermeras se matan a hacer pasatiempos en los turnos de guardia?

En mi caso no, al menos actualmente. Yo era muy solucionadora de crucigramas. Ya de jovencita me gustaba mucho, no he sido sólo constructora, antes que constructora fui una persona que se mataba a resolver Quiz y Cábalas en los viajes y los trayectos. Ahora ya no, en el CAP no hay tiempo para nada.

¿Cuándo ves que te puedes ganar la vida creando juegos de palabras?

Realmente nos vino dado. Lo vimos cuando no podía compaginar porque dedicaba demasiadas horas a los crucigramas. En aquel momento pensamos que era la situación ideal para hacerlo. Yo no tenía trabajo porque estaba en interinaje. No lo sé, vino.

¿Cómo va en el despacho, en Olissip? ¿Os podéis ganar bien la vida?

Hasta ahora sí. Uno de los motivos por los que decidí irme fue porque la crisis era más profunda en el mundo editorial. Perdimos clientes y calidad de trato con los clientes. Las editoriales y los periódicos están ahogados, les da igual reducir calidad con tal de bajar precios. Cuando te hacen un encargo la quieren para pasado mañana, lo quieren todo para ya, y cuesta mantener el nivel con unos mínimos de dignidad y no regalar el trabajo. Ya no es un desgasto económico, es también de trabajo. Yo no soy la parte negociante, no lo sé hacer y no lo he hecho nunca. Pero me quemó la situación, pasamos de una sobrevaloración y un auge hasta una caída a límites un poco peligrosos.

Pero los juegos y los pasatiempos siempre tienen lugar en la prensa, pase lo que pase.

Sí, y me sorprende que sea así, parece una sección intocable. ¡Pero es que tiene muchos seguidores! No sé muy bien el motivo, pero es como los juegos, los juegos reales no van a morir aunque salgan juegos electrónicos. Tienen su espacio.

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¿Cuál es la atracción hacia el juego, el enigma, el resolver lo que falta?

Pues es un poco mágico. Como el Scrabble, o el hecho de que girando palabras encuentres definiciones. Los anagramas, los capicúas, los palíndromos… Todo eso a mí me gustaba. Cuando yo resolvía crucigramas eran muy mecánicos, las definiciones no se hacían como ahora. Tísner, Fortuny, luego Màrius… Todos hemos aprendido de ellos. Antes las definiciones de los crucigramas eran de diccionario. Y si te gusta jugar y la lengua, pues llegas aquí.

Tú fuiste la primera campeona de España de Scrabble.

Eso fue un puntazo. Yo no jugaba en castellano, ¡jugaba en catalán! Y claro, ir a Madrid, jugar contra toda la gente del estado y ganarles… ¡Encima siendo una mujer, que éramos pocas! Me hizo ilusión, por pundonor, decir: ¡mujer y catalana!

¿Recuerdas alguna palabra en especial de aquel campeonato?

Chiar. Es que los que hacemos eso estamos un poco enfermos, estudiamos y todo antes del campeonato.

¿Cómo se estudia eso?

Se estudia con palabras de dos y tres letras porque son muy tácticas a la hora de jugar. Preposiciones sobre todo. Y también verbos raros con la letra cara. Chiar era uno de esos verbos, porque tiene la CH que es cara. No sé ni qué quiere decir, creo que piar o algo parecido. Y ahora en catalán también lo hacemos, aunque yo creo que todas las de dos y tres letras ya me las sé de memoria. Y hay gente que estudia todos los verbos con una A delante y que detrás tienen un significado por ellas mismas. En castellano funciona mucho: callar, acallar, bañar, abañar. Y así sucesivamente. En aquel campeonato hicimos la partida final en una tarima. La primera tirada de mi contrincante fue de 90 puntos, y yo pensé: ya está, hemos terminado. Pero fuimos remontando, y poco a poco, poco a poco… Al final gané.

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¿Creéis que los que jugáis con palabras sois percibidos como extraños? Gente que estudia palabras por un juego…

Es verdad, y somos siempre los mismos. Pero la gente cree que somos cerrados, y no es así. La mayoría nos centramos en Barcelona, pero somos muy abiertos, nunca hemos cerrado puertas a nadie. La gente tiene miedo a hacer el ridículo, a no estar a la altura. En el grupillo de los que hacemos crucigramas y jugamos al Scrabble hay gente de renombre como Màrius Serra o Salvador Alsius… Pero todos los que lo han probado se han quedado, es algo muy abierto.

¿Tiene alguna utilidad más allá de la lúdica?

Se han hecho experimentos para llevarlo a las escuelas. Hay gente que dice que sí, que aprende palabras y que a base de jugar sabe cómo son las palabras. Se ha intentado hacer talleres, pero todo es a base de voluntariado, pero hacen falta horas y acaba desgastando. Podría ser una herramienta más, no la panacea, pero sí un recurso. A los niños cuando les entras por la lúdica son mucho más receptivos, y también entra la lógica y la estrategia, contar puntos. Todo ayuda.

¿Cuando el juego se convierte en trabajo se termina como ocio?

A ver, yo lo que no hago ahora es resolver crucigramas. Como mucho en verano hago algunos en castellano, básicamente algún Fortuny. Me gusta mucho su estilo y es el que menos puede influirme, como lo hace en castellano no puedo coger vicios y contaminarme de su estilo. Saber qué hacen los otros está bien, pero no puedes resolverlos cada día. Claro, fuera del verano tengo un empacho que no me permite disfrutar resolviéndolos.

¿Hacer un crucigrama cada día es tu gimnasia mental?

No, porque no los hago todo los días. Yo no hago un crucigrama al día, me dedico dos días a la semana a hacer crucigramas. Pero rarísimamente haces uno al día. Yo antes de ponerme a definir me dedicaba a construir las rejas, tardé un poco en ponerme a definir. Ahora con los ordenadores es muy sencillo, pero antes era toda una técnica. Íbamos a lápiz y goma, a pulirlo. En eso el Scrabble también ayuda mucho, saber situar las letras donde tienen que estar. Ahora ya les damos a los periódicos las páginas hechas.

¿Te ves renunciando a la enfermería para volver a volcarte de lleno en el juego verbal?

Yo ahora hace poco tiempo que estoy en la enfermería, y por lo tanto me veo ahí una temporada. Me gustan los cambios, pero ahora no necesito ninguno. Prácticamente estoy empezando, y de momento me veo así durante una temporada larga y ya no me planteo más cambios porque ya me ha costado suficiente adaptarme. Justo ahora empiezo a saber compaginarme y adaptarme a las dos cosas. Hay momentos en los que el cuerpo te pide, porque te estabilizas demasiado, llega la monotonía y te apalancas, y crees que no puede ser bueno. Pero ahora no, ahora es al revés, de momento necesito estabilidad.

Para terminar, te pido que escojas una palabra.

Tendresa [ternura]. Yo soy muy fan de Lluís Llach, sacó una canción que se llamaba así y contó que ternura era una palabra que a él le evocaba muchas cosas, que estaba en desuso y que la echaba de menos. Y a mí es una palabra que me gusta y me inspira. Suena un poco cursi, pero como soy una de las pocas mujeres a las que habéis entrevistado, pensé que tendresa daría un toque tierno y sensible que estaría bien.

 

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Texto: Oriol Soler

Fotografías: Ferran Gonzalvez

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