Dolors Boatella: “La sociedad más avanzada es la que puede reírse de todo”

Dolors Boatella (Barcelona, 1980) se dedica a hacer reír. Forma parte del grupo de humoristas que han crecido con las redes sociales. Sus memes (montajes gráficos humorísticos) se encargan de mostrar sutilmente los despropósitos que los políticos y otros nos brindan cada día. Dolors es ingeniosa, irónica, satírica y muy positiva, calidades que mezcladas con buenas dosis de crítica política y social representan perfectamente su personalidad en Twitter.

Dolors, te conocemos de las redes sociales, de Twitter, sobre todo, de tu faceta humorística, de tu ingenio para hacer memes, etc. ¿Pero, exactamente a qué te dedicas?

Ahora mismo y por casualidad y porque he tenido mucha suerte me dedico exactamente esto. A hacer memes, a interpretar la actualidad en clave de humor y a comunicarlo y transmitirlo. Y especialmente en la red. Porque formo parte del equipo del nuevo programa de TV3 Està passant que encabeza Toni Soler. Parece hecho a medida.

¿Cómo llegas a ser memerialista?

Realmente, no construyendo ningún personaje. No pretendiendo dedicarme a esto. Mi formación es de ingeniera en diseño industrial y por lo tanto no tiene nada que ver con esto. En la vida te pasan muchas cosas, eliges caminos, otros te vienen dados... Siempre ha habido una parte de mí que se ha dedicado a la comunicación y que ha tenido facilidad para poder expresar cosas un poco complejas. Pero, especialmente, lo que siempre se me ha dado bien es ser capaz de reírme un poco de todo.

Hablas de expresar cosas complejas. ¿Hacer humor o sátira es complejo? Lo digo porque los memes, a primer vistazo, no lo parecen demasiado.

No. A ver, hacer sátira o humor, por ejemplo, de Rajoy, es muy fácil porque lo hace él mismo. Y lo hace sin ser consciente, que todavía hace más gracia. Pero, a veces, como actualmente, vivimos momentos en que cuesta un poco poder distanciarse de la realidad para poder reírse. Porque, por ejemplo, el 1 de octubre, estuve en una escuela en la que vino mucha policía nacional y hubo agresiones, etc. Fue una situación complicada y en la que pasé nervios. Esto, transformarlo después en cuatro tweets humorísticos no es fácil. Pero realmente, era muy necesario, porque es muy liberador. Y es también mi mejor arma.

¿Hay alguna línea roja a la hora de hacer humor o es necesario hacerlo de todo? Me refiero, por ejemplo, a los hechos del 1 de octubre que explicabas o a las declaraciones de Pablo Casado en que comparaba Puigdemont con Companys.

No hay ninguna línea roja. Ninguna. Bien, si quieres, la única línea roja que puede haber es que una cosa haga gracia o no la haga. El humor es muy amplio, y su objetivo siempre es dar risa. Y esto es algo que no se tiene que perder nunca. Si no da risa, por mucho que digas que eres humorista no estás haciendo humor. Estás haciendo otra cosa. Por lo tanto, esta sería la única línea roja que yo encontraría. Y es muy frágil, porque depende del interlocutor, del receptor, y de todos los ingredientes que forman parte de una sociedad. La sociedad más avanzada es aquella que puede reírse de todo.

¿Cómo se consigue hacer humor de temas tan delicados como los que comentábamos, que propiamente no hacen gracia?

Sinceramente, no reflexiono mucho. Simplemente lo hago. A mí me sale así. La realidad se puede explicar de muchas maneras. Podemos hacerlo con un tono dramático, de tragedia, como lo hacen, probablemente, los informativos de muchos medios españoles, que ponen música épica, y hacen de ello una batalla y un enfrentamiento, o podemos buscar un tono, que creo que molesta mucho más, que va acompañado de una sonrisa, de un clavel, del cántico “Las calles serán siempre nuestras”, etc. Y hacer cuatro memes. Y esto es algo que es mucho más contundente y llega mucho más allá y es mucho más poderoso que intentar jugar al mismo juego que ellos.

¿Ayuda a digerir todo lo que está pasando, hacer humor?

Es muy terapéutico. Sí. También porque reír... Imagínate coger un periódico y ser capaz de mirártelo y leerlo, y a pesar de lo que lees, sentirte mejor. Ser mejor persona, aprender cosas buenas y pasártelo bien. Y esto es un ejercicio al que no tendríamos que renunciar nunca, porque la actualidad también la podemos hacer nuestra, a nuestra manera. Es una pequeña revolución. Y la revolución de las sonrisas me la quedo toda, la quiero toda. Todo lo que comporta pasárselo bien. Porque esto nos hace libres, también.

¿Te has encontrado con gente que no lo entienda así?                                  

Muy pocas veces. Yo hago un humor muy blanco. La ironía es muy fina, o intento que lo sea. Los memes son muy absurdos, a veces. Y creo que no hacen daño a nadie. Y sé que algunos de mis memes han llegado lejos, incluso al Tribunal Constitucional y lo han encajado, como mínimo hasta ahora, de buenas.

A pesar de que hace aproximadamente un año se planteó aquella proposición de ley al Congreso que parecía que podía afectar la libertad de expresión en las redes sociales, los memes, etc.

Todo lo que tenga que ver con la libertad de expresión es una cosa que a las élites y al Gobierno no les gusta nada. Pero intentar poner barreras en las redes sociales, o limitarlas, es una batalla, de entrada, perdida. Sí que es cierto que este tipo de amenazas influyen un poco. Sobre todo, cuando tienes cierto impacto y cuando sabes que es muy posible que a Rajoy le acabe llegando un meme que has hecho tú. Y siempre hay esta cosa. Pero la sátira es un derecho, y está recogido. Me estuve mirando esta ley y tenemos derecho a poder hacer humor y estamos utilizando un tipo de material que ellos mismos difunden y que cuando les va bien también juegan. Porque Rajoy también ha hecho algún meme. También es cierto que hay personas que juegan un tipo de humor más incisivo y penetrante. Pero yo no. Sólo faltaría. Porque esto que hago yo, lo digo en Twitter y fuera, en un bar, en la calle, etc.

Pero las redes sociales tienen la virtud, o el defecto, que no tienen fronteras y pueden llegar a cualquier lugar. Los contenidos se pueden hacer muy virales.

Pero porque el humor es un gran vehículo para poder transportar ideas muy lejos. Muy lejos quiere decir que, si ahora yo hago un meme de Trump, puede ser que le llegue. Y esto podría pasar en cuestión de media hora. Y esto es un poder. Porque Rajoy ha hecho muchos pasos para poder reunirse con él, pero yo, para que le llegue una idea mía, quizás sólo la tengo que colgar en Twitter. Y esto es muy poderoso. Entiendo que estén un poco asustados.

¿La situación actual del país ofrece más opciones para hacer humor o siempre hay material para trabajar?

Siempre hay material para hacer cosas. Porque lo que nos pasa durante el día es para reírnos. La cotidianidad es muy humana: enamorarse, que te rompan el corazón, la sociedad de consumo, el turismo, etc. Todo son cosas perfectamente cuestionables y con las que podemos hacer humor y esto alimenta mucho y es muy saludable. Y a veces los tiempos en que vivimos la política absorbe todos estos espacios porque es incisiva e insistente en nuestras vidas, y nos resistimos a no reírnos. Hay momento en que según donde pongas el punto de mira del humor hay mucha menos permisividad y la gente se crispa más rápidamente. Si yo ahora cuestiono al President de la Generalitat, gran parte de mis followers, aunque sea muy divertido lo que pueda escribir y que en otros momentos se hubieran reído, hoy no se reirán, porque hoy todo el mundo está con las instituciones. En cambio, si cuestiono algo que ha dicho alguien de otro color como Ada Colau, probablemente sí que habrá más permisividad.

¿Y esto lo tienes en cuenta a la hora de trabajar?

Sí. No para no hacerlo sino para hacerlo mejor. Porque también hay un punto de creatividad que tienes que articular y es como un ejercicio mental en que tienes que ser capaz de hacer un chiste y que llegue a la máxima gente sin que nadie se ofenda. Es un buen propósito.

Pero siempre habrá quién se ofenda, ¿no? Nunca nada gusta a todo el mundo.

Pero no tiene por qué ofenderse. Quizás no le hará gracia. A mí me gusta quedarme en el punto que sea capaz de dibujar una sonrisa a alguien que quizás no es del mismo color. Yo puedo reírme de cosas que me afectan, pero no tengo por qué ofenderme. Otra cosa es que no reiré tanto. También intento no abordar temas muy personales. No me meto nunca con una personalidad política a no ser que sea tan acentuada como la de Mariano Rajoy. O la de Trump.

Decías que siempre hay material para hacer humor. ¿Pero la situación actual crees que está despertando la creatividad de mucha gente? Las pancartas de las manifestaciones, los gritos y cánticos de la gente, etc.

Sí. Totalmente. La creatividad sirve para demostrar que somos un país mejor. Gracias a la creatividad se trajeron unas urnas a las escuelas para poder votar. Gracias a la creatividad las pancartas que vemos dan la vuelta el mundo. Los mensajes son claros, penetrantes, y a la vez ingeniosos y divertidos y frescos. El nivel de humor en Twitter, especialmente en catalán, está en buena forma. Es ingenioso, la gente ríe, y hay variedad. También hay muchos ilustradores, diseñadores gráficos, periodistas, comunicadores que trabajan mensajes más conjuntos. Y esto también está muy bien. Las redes sociales te retan a poner en valor tu talento desde el sofá de tu casa. Y esto es muy positivo.

¿Qué tiene que tener un mensaje para que cale en las masas? Me refiero por ejemplo a los nuevos cánticos como No tenemos miedo o Las calles serán siempre nuestras. ¿Cuál es el secreto?

Que enganche, que la gente se los haga suyos, que sea popular. Y en esto tiene mucho que ver los juegos de palabras, y la poesía, y la rima, y el verso. Que las palabras sean llenas. Que sean llenas de significado. Y son fórmulas sencillas, que funcionarán siempre. El poder de la palabra tiene mucho que ver con todo esto. Igual que con la imagen.

¿La clave del éxito de los memes es su sencillez?

Es una de las partes. El lenguaje y el ritmo de las redes es muy importante. En Instagram me imagino que hay gente que se está horas para hacer la mejor foto. En Twitter el lenguaje y el ritmo es diferente. No se trata de hacer el fotomontaje más limpio, porque para hacerlo te tienes que esforzar mucho. Pero esto no quiere decir que haga gracia. La clave es expresar la idea de la manera más rápida y que funcione mejor con el tempo de la red y con el tempo de la actualidad. Que nadie piense que le has dedicado más de 10 minutos, porque entonces la gente pensará que estás loco. Cualquier cosa tan elaborada va más allá de los memes. Y lo cutre también forma parte de la esencia. También aleja un poco de la cosa digital, que tiene un punto de frío. El meme es mucho más espontáneo.

¿Tienes algún meme preferido?                                  

Tengo muchos. Y todos lo son. Porque yo me río mucho con lo que hago. Pero tengo un meme fijado que quizás no es el más divertido, pero es el más irónico que he hecho. Es la cabecera de las autoridades europeas de la manifestación de París por la libertad de expresión seguida de un camino lleno de refugiados. Es esta idea paradójica de la libertad de expresión que piden los líderes europeos que después cierran las puertas a los refugiados. Me parece muy potente la idea. Y también divertida, porque es una ironía fuerte. Seguramente le debe de haber llegado a Merkel.

Hablando de cosas preferidas. Para acabar me tienes que decir tu palabra favorita.

Humor. Es ser capaces de entender la realidad de la mejor manera posible. Incorpora diferentes variedades, como la ironía, el sarcasmo, la sátira, los oxímorons, diferentes juegos de palabras. Tiene una riqueza maravillosa. Y es una palabra que rima con amor, y no es casualidad. Porque tienen mucho que ver.

Texto: Pau Franch

Fotografías: Aïda Boladeres

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