Fàtima Llambrich: "Etiquetamos a los psicópatas como diferentes, pero después no sabríamos distinguirlos"

Los casos de sucesos y la crónica judicial tienen una vida breve a los informativos, las portadas y la opinión pública. Uno de estos casos de los muchos que nos pasan de largo casi cada semana es el de Ramón Laso, un hombre condenado por doble homicidio sin que se hayan encontrado los cadáveres de las víctimas ni haya ninguna evidencia biológica de que él fue el autor de los hechos. La periodista de TV3 Fàtima Llambrich vio en el caso algo que iba más allá de esta sentencia. Después de años de visitas a la prisión, de inmersión profunda en el caso y de reunir fuentes de todos los ámbitos ha escrito Sense Cadàver, un libro donde el caso queda explicado de manera milimetrada pero en el que también construye la personalidad el hombre sobre el que gravita todo: Ramón Laso. Él marca la pauta de la conversación con Fàtima un jueves gris de diciembre en la cafetería que hay entre el CCCB y la Facultad de Comunicación de Blanquerna.

Hagamos una radiografía exprés del caso Ramón Laso.

A Ramón Laso le detienen en 1990 por doble parricidio, por el asesinato de la que era su mujer y su hijo a partir de una investigación de la policía nacional. En el caso de la mujer, en un principio se cierra la investigación porque se determina que es un suicidio, y en el caso del hijo se determina que se trataba de un accidente de tráfico. Finalmente, en 1993 hay juicio y sentencia: 53 años y dos meses de prisión. Al cabo de 8 años, Ramón empieza a tener los permisos, y en 2008 tiene la libertad definitiva. En 2009 llegan las desapariciones de Julia y Mauricio, y a partir de aquí comienza la parte central de esta investigación,  la que hace que yo me interese por esta historia.

¿Quiénes son Julia y Mauricio?

Su pareja y el cuñado. Su pareja tiene una hermana, y la hermana está casada con un hombre. Este hombre es el Mauricio.

¿Cómo llegas a este caso?

Yo llego antes de la detención trabajando para los informativos de TV3. Allí me interesa el caso, y antes de la detención ya teníamos los papeles del sumario, a Ramón ya lo habíamos grabado sirviendo cafés en su bar, y cuando lo detuvieron pudimos dar toda la información con contexto. Estas noticias tienen un recorrido corto en la prensa diaria, da igual si es tele, prensa o radio, pero son noticias que "mueren" al poco tiempo. Y yo tenía la sensación de que en este caso todavía había mucho que rascar, y por mi cuenta me dediqué a dar vueltas al tema.

¿De qué año estamos hablando?

A él lo detienen en 2011 y finales del 2012 decido ir a verlo a la cárcel, y eso ya no tiene nada que ver con la tele, allí yo ya iba porque creía que la historia podía convertirse en un libro. Bueno, en un libro ... Hasta hace dos días yo no sabía si podría escribir tantas páginas como para hacer un libro, pero la idea era la misma. Hay un momento de la investigación donde yo veo que puede ser un 30 Minuts [programa de reportajes de TV3], y hablo con Guillem Prieto para que mueva hilos y esto se convierta en un reportaje de televisión. De hecho, hay fuentes que yo no había tocado por si hacíamos este reportaje, porque no quería que fueran manoseadas por nosotros por si acaso. Cuando acabamos el 30 Minuts, yo sigo con el tema del libro.

Lo que lo enciende todo es que tú ves algo en este caso que te incita a hurgar más. ¿Qué es lo que te despierta este interés?

Es el tema de que se le envíe a prisión por doble homicidio cuando estábamos hablando periodísticamente de desapariciones. Y también que tenía unos antecedentes. De hecho, antes de la detención, cuando no sabíamos si habría detención o no (por el secreto de sumario, yo tenía acceso a una parte que no incluía la investigación de la Unidad Central de Personas Desaparecidas) había unos antecedentes que hacían el caso especial.

¿Cuántas veces te viste con Ramón?

Una cincuentena. Yo creía que eran pocas y a otra gente le parecen muchas. Pero lo más importante no es el número, es el tiempo, que haya un trabajo de tiempo. 50 visitas en tres meses no sirven para nada, yo lo he hecho durante 4 años.

¿Qué vínculo has establecido con él después de estos 4 años de visitas?

El vínculo es siempre el mismo. Yo le pongo las cartas sobre la mesa: yo soy periodista de informativos de TV3, he hecho las noticias sobre tu detención. De hecho, recuerdo que le había molestado que le hubiéramos grabado sirviendo cafés, y le expliqué que yo era responsable de que eso se emitiera. Y ya está, no hay ningún otro tipo de vínculo, esta es mi etiqueta y lo ha sido durante todo el proceso.

En el 30 Minuts explicabais que Ramón sabe llevarse muy bien con la gente, que tiene un trato exquisito con todo el mundo y que es un experto en dar lo que la gente necesita. ¿Has tenido que vigilar con esto, con no creerte su relato?

A mí lo que me hace gracia es que a veces la gente me dice "¿no te da miedo que te haya engañado?".  Como has hecho tú ahora. No sólo con Ramón, a cada persona que yo entrevisto debería tener las mismas sensaciones y tener cuidado con estas cosas: que no me engañen, que no me den informaciones no contrastadas ... Forma parte del trabajo. Yo entiendo que por su currículum es diferente, lo entiendo. O cuando te entrevistas con una persona para una noticia es una entrevista, corta y estas entrevistas son más largas y repetidas, pero creo que tener cuidado y contrastar forma parte de mi trabajo. Yo no he querido que Ramón me dé su versión del caso, yo he querido construir su personalidad.

¿Y con qué te has encontrado después de construir esta personalidad?

No quiero definir. En el libro no hay una definición hecha por mí. Siempre digo lo mismo: no quiero hacerte yo el dibujo de Ramón, porque si te caigo simpática te creerás mi definición, y si te caigo mal no te la vas a creer. Por lo tanto yo no lo defino; yo lo que tengo que hacer es aportarte bastante piezas de este rompecabezas para que tú puedas construir tu rompecabezas sobre Ramón Laso. Vida personal, reflexiones, aspectos de actualidad, trabajar a partir de otros libros... El lector se puede hacer un dibujo claro de Ramón. Si tú ahora me dices que te han condenado por 4 asesinatos no pensaré lo mismo de ti que si no lo sé. Pero si yo sólo me fijo en tu conducta, tanto si lo sé o no sé, llegaré a la misma conclusión. Para mí es interesante saber qué piensa Ramón sobre GermanWings, o qué piensa de otros libros. Esto construye su personalidad. ¿Me explico?

Sí, pero igualmente a partir de los elementos que tú das al lector también hay una definición implícita, aunque no sea literal. Te lo planteo de otra manera, ¿Ramón tiene algo que nos haga percibirlo como alguien diferente? ¿Algún rasgo distintivo que evidencie por qué ha cometido los crímenes que ha cometido?

Ramón está diagnosticado de personalidad psicopática. Y esto es algo que yo he tenido en cuenta, pero lo he tratado al final del libro porque vivimos en una sociedad en la que cuando alguien hace algo que nosotros no haríamos - y que nos parece aberrante - tendemos a decir que es un psicópata. Pero para lo bueno y para lo malo. Tendemos a poner etiquetas, y si al principio del libro te digo la diagnosis del Ramón no mirarás el libro y su historia con los mismos ojos. A él la psicopatía le facilita una serie de conductas, pero si estuviera sentado en esta mesa, o en una de 20 personas, no sé si sabríamos identificar al psicópata. Los etiquetamos como diferentes, pero luego no los sabríamos distinguir. Esta mentalidad psicopática no debemos ignorarla, pero tampoco nos debe condicionar de entrada. La psicopatía se diagnostica con un test, tampoco podemos identificar temas así a primera vista. Yo me he centrado en cosas cotidianas que vemos el día a día.

¿Tú cómo has vivido todo este proceso? En El adversario Emmanuel Carrère explicaba que los siete años de investigación sobre la historia de Jean-Claude Romand [un hombre que para evitar que se le descubriera la doble vida que llevaba asesinó a su mujer ya sus dos hijos] le destrozaron la vida y que los vivió con gran angustia. ¿Cómo ha sido el proceso en tu caso?

Me leí El adversario justo cuando terminé este libro... A ver, yo creo que todavía no he hecho una valoración, pero es evidente que esto no ha sido un trabajo más, ni mucho menos. Quieras o no, eso pasa factura, no sé si a nivel emocional, pero requiere una implicación y un esfuerzo que evidentemente pasa factura. ¡No sé cómo, eh! Pero no es un "uy, son las tres, me voy a prisión". Y no te hablo sólo de dedicación y horas... Ramón no es fácil. Carrère también habla de que tenía la duda de si dar a conocer o no la historia. Yo esta duda no lo tengo. Le explico que haré un libro sobre lo que él me diga, independientemente de la sentencia. Si ahora él estuviera en libertad, yo también habría tenido que sacar el libro, es mi punto de partida.

¿No existe el dilema de Carrère que se pregunta si tiene que dar la oportunidad a alguien para que se excuse o se redima lo que ha hecho? También es diferente porque Ramón siempre ha negado sus crímenes.

Sí, pero es que a mí esta problemática me habría llegado si el libro sólo fuera la explicación de Ramón. Pero yo no he ido a verlo para buscar eso, yo he ido a buscar temas de conducta, incluso en situaciones de pareja, y como he ido a buscar un amplio abanico de cosas no tengo la sensación de estar dando voz a un condenado por 4 homicidios. Evidentemente le estoy dando voz, pero yo tengo la sensación de que estemos haciendo un dibujo de una persona que ha sido condenada por cuatro homicidios. Son homicidios familiares, a lo mejor puede servir para alguien.

¿Y la relación con la familia? Porque son fuentes importantes pero también muy delicadas.

El respeto por encima de todo. Nos atendieron muy bien, sus padres nos dejaron entrar en su casa. Fue porque pedimos permiso al padre para grabarlo antes de hacerlo y ellos lo valoraron. Todo el mundo está conectado a la familia, y Ramón también. Es un tema que requiere tacto, es un caso sobre algo que ha hecho su hijo, y no ellos. Mi objetivo no era sacar información solamente, yo no quería que se sintieran agredidos por mi presencia. Y creo que fue así.

Por último, te pido que escojas una palabra.

Implicación. Mira, yo creo que lo que he aprendido con todo esto es que en la vida hay que tener implicación. No es sólo hacer el trabajo, es implicarte con lo que haces, y aquí la OCPD y los  Mossos se implicaron, y esto hizo funcionar el engranaje policial-judicial. Es la primera sentencia por doble homicidio sin cadáver, sin testigos y sin restos biológicos. Esto no es casualidad. Que los americanos lleven más de 400 y que nosotros no tuviéramos ninguno nos debería hacer pensar un poco. Aquí también tenemos muchos desaparecidos. El trabajo lo hace todo el mundo, o la mayoría de las personas, pero la implicación es la clave. Este libro ha salido por la implicación de mucha gente, y también yo tenía que implicarme.

Texto: Oriol Soler

Fotografías:Adrià Calvo

Volver