Iñaki Fernandez y Àlex Gordillo: "El room escape es real, asumes un rol que existe"

El escapismo y el fenómeno roomscape hace tiempo que han llegado a Barcelona, donde ya hay cerca de 40 establecimientos que ofrecen esta actividad de ingenio mental para escapar de una habitación cerrada. Hablamos con Iñaki Fernandez (Barcelona, 1975), creador de Roomin, y Àlex Gordillo (Barcelona, 1977), de Retobox. Ambos ofrecen perspectivas diferentes del fenómeno y de su negocio; Iñaki fue uno de los pioneros de la ciudad e hizo mucha pedagogía sobre la actividad, y Àlex ha abierto hace pocos meses, ya dentro del boom. El juego da para mucho: para discutir con el Ayuntamiento de Barcelona sobre el tipo de licencia, para ver cómo se comportan los grupos y qué roles se establecen dentro de esta realidad paralela, y sobre todo para disfrutar de los retos mentales y de la necesidad del ingenio para escapar de una habitación cerrada. Hablamos de todo esto en un bar de Sant Andreu desayunando, después de vivir en primera persona la experiencia.

¿Cómo explicaríais qué es un roomscape a alguien que no tiene ni idea de qué es?

Àlex Gordillo: La definición que utilizamos es que un roomscape es una actividad de ocio que se practica en grupos reducidos (habitualmente), y que consiste en cerrar el grupo en una o varias salas. Dependiendo de la relación que pueda establecerse entre los objetos y la información que hay en el lugar donde se le cierra, deben intentar salir de este lugar en un tiempo determinado. Aparte de esta definición que es la más oficial, están las emociones y la experiencia. Vives en primera persona una acción, una película, no es sólo una acción intelectual, así que tienes que interactuar con el entorno. Hay que utilizar el y también la parte cognitiva, psicofísica. El roomscape es esta experiencia vivencial.

Iñaki Fernandez: Lo ha explicado perfectamente. Para nosotros es un juego basado en muchas cosas pero donde básicamente queremos que la gente lo pase bien y se olvide de lo que hace día a día. Es muy importante la interacción con los objetos, que la gente encuentre el detective que lleva dentro y disfrute. Nosotros vemos muchas más cosas, implica mucho más y no siempre es necesario que el cliente lo vea.

Hay un momento claro en el que se pasa de la realidad a un mundo paralelo, cuando vosotros os ponéis ya en el papel y explicáis las normas y toda la historia que hay detrás del juego. Vuestra función es comprender estos dos mundos y tejer un enlace. ¿Cómo se crea el mundo ficticio?

I: Primero es ponerte tú como jugador. Qué te gustaría, qué no, qué emociones quieres encontrar, qué dificultad... A partir de aquí, nuestro proceso siempre es sobre una historia, primero creamos la historia ya partir de aquí buscamos los elementos de ambientación y creamos los juegos. A veces los juegos ya los tienes claros desde el principio, temas visuales, táctiles y de efectos especiales. Es un proceso largo, largo y complicado.

À: Hay una casuística: ellos llevan dos años y pico, cuando el mercado y el público no sabía qué era eso. Costó que la gente entendiera esto.

I: Sobre todo el hecho de explicar sin explicar.

À: Claro, nosotros hemos empezado en junio, llevamos 7 meses y ya nos hemos encontrado un mercado. Esto tiene mucho que ver con lo que quería decir de la creación, porque nosotros inicialmente éramos tres socios y hace años hacíamos actividades de rol en vivo, como hobby. Después lo quisimos profesionalizar y nos enamoramos de la idea del roomscape. Porque es real, asumes un rol que existe, sin personajes. Tú vives el entorno y estás allí encerrado. Yo creo que es muy importante coordinar el proceso creativo con la parte empresarial. Hay que saber si lo que creas encaja con tu modelo de negocio, el espacio y la disposición hay que tenerlos en cuenta. Está muy bien hacerlo y nos gusta, crear es muy agradecido pero nos tenemos que ganar la vida. Y nos queremos expandir y crecer, poder sacar más dinero. Y hay que tenerlo en cuenta cuando creas una escenografía.

Ahora sois unos 40 roomscapes en Barcelona. Esta ciudad es especialista en explotar hasta el límite los modelos de éxito. ¿Si ahora viene alguien y hace una inversión descomunal con una nave enorme del centro y arrastra muchísimos clientes y turistas..?

À: Sería fantástico.

¿No sería la muerte del roomscape de barrio?

I: Seguramente esta escenografía tan grande tendría un coste muy elevado, y la gente tendría que pagar mucho. Hay mucha gente que le gusta ir a diferentes roomscapes, que quieren negocios pequeños y poder ir cada fin de semana o una vez al mes. No nos da miedo, nosotros queremos crecer y sabemos que la espectacularidad no lo es todo, que lo más importante es la dinámica de los juegos. Sí que pueden llegar grandes empresas, pero a mí no me da miedo que nos tumben, la verdad. Creo que seríamos compatibles.

À: Alguna vez lo hemos hablado, y aunque tenemos opiniones diferentes, muchos creemos que refuerza el mercado. Una empresa grande haría una gran inversión publicitaria, y como el mercado está en crecimiento, esto nos haría tener más clientes potenciales. No podemos olvidar que cada roomscape es único.

I: Es como los restaurantes, ¿en Barcelona cuántos hay? ¿6.000? ¿10.000? Y hay días que la gente va a dejarse el dinero en un restaurante bueno, y días que va a la hamburguesería o al frankfurt porque tiene que buscar algo más económico.

À: De hecho, si alguien nos viniera de fuera con mucho dinero y quisiera este modelo de negocio, podríamos gestionar el dinero y el espacio, ¡que ya tenemos experiencia! [ríen los dos] Ahora no podemos, por presupuesto, pero nosotros encantados. El peligro de todo esto yo creo que son los lobbys que pueden hacer grandes grupos. Y si todos jugamos con las mismas normas, el ayuntamiento no debería facilitar cosas a según qué lobbys, porque sería competencia desleal. Esto tiene que ver con la normativa que hay instaurada ahora en Barcelona.

Si no me equivoco, os dan una licencia equivalente a los locales de ocio, que pueden ser muchos y muy diferentes.

À: Sí, y esto ha hecho que los pequeños empresarios tengamos menos potencialidad. Yo creo que es un error del ayuntamiento, les falta criterio y conocimiento. Han regulado esto como han podido pero no han acertado en la regulación. Tenemos licencias diferentes Iñaki y yo.

I: La nuestra es de actividades físicas no deportivas. Como si fuera una sala de yoga o algo parecido.

À: Nosotros lo hicimos todo en función de esto cuando arrancamos, y a medio proceso de tramitación, el 30 de abril de 2015, los técnicos decidieron que definirían el roomscape como un recreativo. Para que te hagas una idea, hay unas normas para los recreativos muy específicas: hay que estar lejos de las escuelas, de lugares religiosos, no puedes estar a menos de 200 metros de otro centro...

Como si fuera un casino o una sala de juegos.

Á: Y es excesivamente restrictivo. Somos pequeños empresarios. Está claro que hay que regular, pero con conocimiento. Lo que ha hecho el ayuntamiento no nos va bien, sabemos que no lo hace por joder, pero estaría bien que nos escucharan.

¿Habéis hecho alguna acción en este aspecto?

À: Se hizo. Yo en julio del año pasado intenté emprender una iniciativa. Todavía estaba el consistorio antiguo en funciones, era después de las elecciones pero el nuevo mandato no estaba constituido. La responsable de los técnicos es Cristina Polo, y yo hablé con ella por teléfono, le proupuse ir a los roomscapes, hice un correo electrónico... Queremos hablar, nada más. Ni hacer reproches, ni pelear, ni nada parecido. No hubo retorno. Parecía que nos íbamos a reunir, no hubo respuesta, y yo desistí.

I: Ahora que somos casi 40 será más fácil tomar partido y poder retomar este contacto, porque creo que nos interesa a todos.

À: Hay roomscapes que vienen de franquicias que tienen servicios jurídicos, y ven que el coste que representa estar en Barcelona es demasiado elevado, y deciden marcharse y establecerse en las cercanías. La regulación es estricta y no somos grupos que hacemos desenfreno ni sarao, nunca hay problemas ni conflictos, es excesivo. Hay franquicias del resto de España que nos han llamado para preguntar cómo lo tenemos, todo está un poco en standby.

Este fenómeno ahora se ha hecho muy grande. Iñaki, tú que fuiste pionero, ¿cómo visteis que esto podía ser un negocio?

I: Nosotros lo montamos yo y mi novia. Éramos jugadores de roomscape online, por el ordenador. Hará 3 años y medio jugamos al primero que apareció en Barcelona, que es de una franquicia húngara. Era en una pequeña habitación, con un tipo de juego muy parecido al que hacíamos por el ordenador. Al principio flipas, porque es pasar de la pantalla a la realidad. Allí empezamos a investigar y nos encantó la idea de hacerlo. Yo soy diseñador gráfico y director de arte, también programo un poco y trabajo para agencias y productoras. Es un bagaje útil para hacer un roomscape. Mi novia es pedagoga, que es muy útil para hacer funcionar el juego. Son importantes las habilidades cognitivas. Y a partir de aquí, por casualidades de la vida, mi novia se quedó sin trabajo y decidimos lanzarnos. Nos dedicamos a dar a conocer el roomscape, y cuando acabamos vimos que hhabíaay dos más. Más tarde todo explota.

¿Hoy en día, los dos podéis dedicaros exclusivamente a vuestros roomscapes y os da de comer?

I: Sí, yo he tenido que contratar gente y todo. Hacer un juego es hora y media entre el juego en sí y recoger. Para hacer muchos juegos necesitan muchas horas, y por tanto personal. Si llenas y todo empieza a funcionar se puede vivir de eso. Nosotros casi desde el principio pudimos hacerlo sostenible. De todos modos yo sigo trabajando como diseñador, creé la empresa pero no llevo el negocio.

À: Mi negocio lleva cinco meses en funcionamiento, pero ahora ya da para contratar alguna persona y mantenerme con esta actividad. Si quieres crecer necesitas trabajadores y personal, si no pringan siete días a la semana 15 horas, y tampoco es eso. Si tienes pocos ingresos haces pocas horas, si tienes muchos, haces muchas. Nosotros tenemos tres retos diferentes, y la facturación, cuando hacemos un reto nuevo, sube un 80%. Y con los mismos costes, porque una vez hecha la inversión inicial, el mantenimiento es prácticamente el mismo.

I: Es un tipo de negocio adecuado a las empresas pequeñas, las microempresas son menos factibles en los roomscapes. En este proyecto es muy importante la cantidad de horas y el servicio. En un bar entran 20 personas en una hora, allí por cada grupo que entra se duplica o triplica el negocio. A larga duración, es más factible para pequeñas empresas.

Esta parte genuina que es una ventaja para cada roomscape (cada uno es diferente y cada uno tiene un nicho de mercado concreto), también es un impedimento porque no se puede repetir, ya que los enigmas y las historias siempre los mismos. ¿Lo importante es cooperar entre competidores cuando es evidente que os necesitáis entre vosotros para crear público?

À: Es evidente que necesitamos cooperar para ampliar mercado. Somos competidores pero preferimos decir que somos contrapetentes, no es una competición estricta. Cuando alguien venga a mi actividad y la haga ya no volverá, porque ya sabe cómo va, y se captan clientes nuevos cuando a alguien le gusta la experiencia y le puedes derivar a otros roomscapes. Entonces, ya has creado un cliente potencial para todo lo demás. Esta colaboración aumenta nuestro potencial. Hacemos acciones conjuntas, como un pasaporte que creamos entre 9 roomscapes, y durante el 2016 todo aquel que vaya a 8 de los 9 recibirá un obsequio por su fidelidad.

I: Para nosotros es muy importante esta colaboración, por no invertir tanto en publicidad y funcionar por el boca a boca. Así complementamos, el esfuerzo del principio ya no es tan necesario para que nos pasamos clientes unos a otros.

À: Incluso cuando entra gente nueva se sorprende de que estamos organizados, tenemos un grupo de WhatsApp, estamos permanentemente comunicados entre nosotros...

¿Cuando entran clientes concretos teorizáis sobre si saldrán o no?

I:  Nosotros primero preguntamos si ya han jugado. A veces entran con una cara que ya ves que no tienen ni idea de donde están. O también está el grupo mixto de gente experta y gente que es su primera vez.

À: Lo que los amigos les dicen: ¡fliparás!

I: Si hay gente que no ha jugado los ponemos en contexto. Yo nunca pienso si alguien saldrá o no.

À: No prejuzgamos normalmente, la verdad. Alguna vez alguien te sorprende, si lo he pensado alguna vez es por alguien que se pone muy nervioso, o que tira de fuerza bruta. Pero el comportamiento es muy ejemplar.

Es un poco Gran Hermano, ¿no? Antes Iñaki decía que la gente se olvida de que hay una cámara.

I: Sí, la gente es ella misma. Aquí la lían, a veces se discuten, ves al macho alfa que es el que lleva el equipo, el gallito. Entonces sí que estamos más pendientes... [reímos todos] Y a veces el macho alfa se empeña en algo y es el menos útil para el grupo, es divertido. Un mundo aparte. Nosotros tenemos la teoría de que los ingenieros y los informáticos son los mejores.

Y los de humanidades los peores, seguro.

I: Los informáticos e ingenieros tienen una capacidad analítica que se nota mucho. Luego hay gente que te sorprende, de hecho los que tienen los récords son los comerciales. Saben trabajar en equipo, cuál es su objetivo, son decididos... Este juego es muy psicológico, sale de un psicólogo que trabajaba en California y sale de experimentos de comportamiento. Cómo cooperan, cómo se comportan y qué roles establecen.

À: En general te sorprenden pocos grupos, pero algunos sorprenden mucho. Hay que decir que la mayoría son similares, todo el mundo procesa de manera similar y muchas veces te sorprende gente positivamente, sobre todo de gente joven que procesa muy bien la información y sabe darle utilidad. Yo hay tres situaciones que vivo cuando viene gente: la primera es angustia cuando ves que hay un grupo que lo hace bien pero le falta nada, ¡un detalle, un poco! Y entonces nunca sabes si dar la pista antes o no. Sufres con ellos. La segunda sensación es el estrés, la de gente con muchos roomscapes en la espalda que va a competir y que se pone nerviosa enseguida. La tercera es sufrir cuando la gente va a la fuerza bruta cuando no tiene respuestas intelectuales.

I: Nosotros teníamos claro que no queríamos competición, pero la gente no lo puede evitar, se pone presión y disfruta más. Ya los ves, son los que llegan y lo primero que hacen es preguntar el récord de la sala. Nosotros creemos que la competición es contra uno mismo y que es el mayor reto de todos.

¿Alguna anécdota en concreto?`

Á: A nosotros nos desmontaron una puerta. No sé qué proceso mental hizo esa persona, ¡pero la descolló! No la manija, la puerta entera. Nosotros flipábamos, pensábamos: ¿cómo se le ocurre? ¡Además la puerta ya estaba abierta!

I: Quizá quería fabricar un ariete.

À: Entender los procesos mentales a veces es imposible.

Y: Nosotros tenemos un teléfono antiguo, de aquellos de rueda y que la gente no sabe cómo funciona. Recuerdo que yo estaba en pantalla flipando, y pensando: ¡suerte que no es una prueba! No sabían cómo iba un teléfono antiguo. Otro clásico: ir al baño, coger agua con la boca y tirarla sobre algún objeto para ver si se puede encontrar una pista. Nosotros avisamos que el baño está fuera del juego, que es por una urgencia, pero la imaginación no tiene límites.

Por último, os pido que escojáis una palabra.

Y: Creatividad.

À: Osado.

Texto: Oriol Soler y Adrià Calvo

Fotografías: Albert Gomis

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