Isabel Romano: ”Necesitamos un Estado a favor del catalán, y ahora lo tenemos en contra”

Isabel Romano (Barcelona, 1959) siempre ha estado muy vinculada a asociaciones culturales y de país.  Des de 2006 es miembro de la Plataforma per la Llengua, de la cual es coordinadora territorial de la comarca del Maresme, donde reside. Además, también se encarga de coordinar el Concurs Tísner de Creació de Jocs en Català, una iniciativa promovida por la plataforma y dirigida a las escuelas, que quiere descubrir en maestros y niños la faceta creativa que tiene la lengua catalana.

Desde la Plataforma per la Llengua habéis puesto en marcha una campaña que reclama el Sí al Referéndum del 1 de octubre con el siguiente eslogan “Un Sí el 1 de octubre es la única manera de conseguir un estado a favor de la lengua”. ¿Cómo habéis llegado a esta conclusión?

Yo creo que hemos hecho todos los pasos para intentar que el catalán ocupe el lugar que le corresponde. Y es cierto que hemos llegado a la conclusión que la única manera de conseguir que el catalán tenga el lugar que le corresponde es teniendo un estado a favor, porque ahora tenemos un estado en contra. Hoy por hoy lo tenemos muy difícil. Esto se puede ver, por ejemplo, en el cine, puesto que sólo tenemos un 3% de las películas dobladas al catalán, que es muy poca cosa, y que hace muchos años que no se incrementa este porcentaje. O, también se puede ver en el etiquetado de productos, que salvo marcas blancas o alguna marca esporádica, las grandes empresas se niegan a etiquetar en catalán porque dicen que no es una lengua de estado. Casos como estos nos los encontramos en otros muchos aspectos. Por lo tanto, necesitamos un Estado a favor de la lengua.

Por lo tanto, ¿esta decisión la tomáis porque creéis que es la única solución efectiva ante la situación política del Estado español?

Sí. Es la única solución. Porque lo hemos intentado todo. La Plataforma per la Llengua nunca ha sido una entidad soberanista que pidiera la independencia porque no era nuestro objetivo. Nuestro objetivo es que el catalán tenga el nivel que le corresponde y que esté presente en toda la sociedad. Y no es así, y nos han puesto siempre muchas trabas para que no sea así.

Dices que lo habéis intentado todo. ¿Qué iniciativas habéis promovido para intentar cambiar esta situación y que el catalán tenga el nivel que le corresponde?

Nosotros hemos hecho muchas campañas en todos los ámbitos y en todos los sectores. Desde el área de acogida que trata todo el tema de los recién llegados ofreciendo la posibilidad de hacer parejas lingüísticas, les hacemos actos para que conozcan la cultura catalana y a partir de ahí conozcan la lengua... Hemos hecho campañas de cine para intentar incrementar este porcentaje de películas dobladas al catalán. También en el ámbito empresarial, pedir que etiqueten en catalán, etc. Pero no hemos logrado una respuesta. Nosotros ya lo estábamos intentando, incluso antes de que se pusiera en marcha este proceso de independencia. Mucha gente nos decía: “Vosotros tenéis que pedir la independencia de Cataluña”, y nosotros les contestábamos: “No, nosotros no trabajamos por la independencia, nosotros trabajamos por el catalán”. Y nos ha costado llegar a la conclusión que necesitamos un Estado a favor, porque el que tenemos ahora lo tenemos en contra, y no le parece bien absolutamente nada del que se está haciendo.

¿En qué momento llegáis a esta conclusión y tomáis la decisión de pedir la independencia de Cataluña?

Yo creo que debe hacer un año que nos hemos posicionado. Quiero decir, que el proceso hacia la independencia ya hacía mucho tiempo que estaba en marcha y a nosotros nos costó mucho decidirnos. Porque nosotros no trabajamos por la independencia, trabajamos por la lengua. Y hace aproximadamente un año que decidimos planteárnoslo porque tampoco podíamos huir de la realidad. Necesitamos un Estado a favor del catalán. 

Desde la Plataforma per la Llengua habéis elaborado el documento “Balances Lingüístiques” en que detalláis el tratamiento que recibe el catalán respeto el castellano en el Estado español. A pesar de que trata múltiples casos, gran parte se basa en aspectos institucionales y oficiales. ¿Son los ámbitos donde el agravio es más acentuado?

En todo el tema oficial lo está. Toda la policía, la Guardia Civil, el Estado. Si tú te diriges al Estado lo tienes que hacer en castellano porque si lo haces en catalán habitualmente te dicen que te dirijas a ellos en castellano, inglés o francés, pero en catalán no. Muchas veces incluso las páginas oficiales no incorporan el catalán. No ponen mucho de su favor para que nosotros nos sintamos cómodos.

¿En este sentido, el contenido del documento también pone en evidencia políticas lingüísticas que se han hecho desde aquí, como la inmersión lingüística, o, al contrario, hay que valorarlas más?

En las escuelas la inmersión lingüística ha sido importante y ha hecho un gran trabajo. Pero también debemos ser conscientes que hay muchas escuelas en que no se acaba de aplicar tanto como tendría que ser. Pero la inmersión lingüística ha sido una gran herramienta porque ayuda al aprendizaje del catalán de todas las criaturas. El hecho que los niños estén escolarizados en catalán es importante.

¿Qué políticas lingüísticas tendría que impulsar la Generalitat, en el supuesto de que Catalunya aconteciera un Estado independiente, para proteger y enaltecer el catalán?

Es muy futurible. A ver, supongo que esto lo tendría que decir un experto en el tema. Pero, por ejemplo, si fuera en cuestión del etiquetado de los productos, todos los productos, porque estamos hablando de juguetes, alimentarios, de limpieza, etc. Si tú dices que tienen que estar etiquetados con las lenguas oficiales del Estado, que en principio no se sabe si será el catalán o el catalán, el castellano y el aranés, pues, que sea así. Ahora, tú no puedes obligar a etiquetar en catalán. En el cine, por ejemplo, hacer que como mínimo tenga que haber un tanto por ciento de las películas dobladas al catalán. Nosotros nos exaltamos cuando decimos que hay que defender el catalán. Se dice “O es que quieres imponer el catalán”. Pero todos los estados, todos, tienen leyes que protegen su lengua. En el Estado español hay más de 500 leyes que imponen o protegen el uso de la lengua castellana. Y todo el mundo lo encuentra normal porque es un Estado y protege lo que es suyo. Pues, nosotros, los catalanes, tenemos que hacer lo mismo, proteger lo que es nuestro. Y, por lo tanto, se tiene que legislar y hacer las leyes que hagan falta para permitir que el catalán esté presente en todas partes. Porque, los catalanoparlantes no podemos vivir plenamente en catalán. Quizás si te limitas a tus espacios sí, porque puedes hablar catalán con todo el mundo, puedes comprar productos en catalán, etc. Pero soy consciente que me cierro puertas.

Hablas de legislar, pero entiendo que también hace falta un trabajo pedagógico muy importante, ¿no?

Evidentemente, pero no nos tenemos que asustar. Legislar no es malo. Siempre hay normas para todo. Y esto no quiere decir que sea malo. Sencillamente, hay unas maneras de comportamiento y tú, más o menos, las tienes que saber, las tienes que conocer y las tienes que aplicar. La pedagogía ya la hacemos. Hace muchos años. Pero llega un momento que es necesario algo más. Porque, además, el hecho de ser una lengua de Estado hace que cuando pidas a las empresas que etiqueten en catalán no tengan argumentos para decirte que no. Porque muchas empresas etiquetan con las lenguas de estado. Playmobil mismo tiene veinte-y-tantas lenguas en sus cajas. No etiquetan en catalán porque no es una lengua de Estado. Por mucho que sean unos 10 millones de personas las que hablen el catalán.

¿Además de legislar, pues, que más habría que hacer?

Concienciar. Que es lo que nosotros siempre hemos hecho. Dar a conocer los datos, la información y las situaciones para que la gente sea capaz de mentalizarse y de tomar medidas. Por ejemplo, concienciar a la hora de ir a comprar y cuando tengas dos productos que en calidad y precio sean similares, elegir el que respete tu lengua y te respete a ti y tus derechos lingüísticos. Entonces, si el fabricante ve que tú eliges el que incorpora el catalán quizás etiquetará sus productos en catalán, porque no le cuesta nada y quizás venderá más. Esto no deja de ser una tarea que nos toca hacer a nosotros, a los ciudadanos, porque no podemos esperar que todo lo hagan los que mandan. Nosotros tenemos nuestra parte de responsabilidad.

Una de las iniciativas que hacéis es el Concurs Tísner de Creació Jocs en Català, que este año celebra su IV edición. ¿En qué consiste exactamente?

La idea surgió a raíz de la necesidad que percibimos de que las criaturas utilizaran el catalán sin darse cuenta. Entonces pensamos que si hacíamos que se inventaran un juego de mesa sin ser conscientes irían jugando en catalán. Decidimos dirigirlo a los niños y niñas de 5º y 6º de primaria, porque ya son lo bastante grandes. Y la idea es encontrar la faceta lúdica y creativa de jugar en catalán. Esto, también creemos que ayuda a los maestros porque su trabajo ya es bastante difícil. Y si les puede servir de herramienta para que los niños jueguen practicando el catalán, fantástico. 

¿Qué respuesta habéis ido recibiendo durante estos años por parte de las escuelas, los niños y la comunidad educativa?

Tenemos que tener en cuenta que las escuelas reciben mucha información y muchas ofertas para participar en muchísimos concursos, pero los que han participado, están muy contentos, repiten, y los maestros nos dicen que ha sido una buena herramienta para poder trabajar la lengua catalana, y a veces otras cosas como las matemáticas, el dibujo, etc. Todo el mundo está muy contento, tanto con el concurso, como por el acto de entrega de premios, que intentamos que sea muy lúdico, etc.

Esta idea que decías que creando un juego en catalán los niños pueden adquirir una serie de competencias transversales de manera lúdica, diferente a la que estamos acostumbrados, supongo que es muy gratificante, ¿no?

Exacto. Es este nuevo modelo educativo que se intenta impulsar de trabajar por proyectos. Primero tienen que pensar cómo tiene que ser el juego, por lo tanto, esta es una parte creativa, después tienen que desarrollarlo físicamente, y finalmente lo tienen que dotar de contenido. Algunos trabajan las frases hechas, otros los pronombres débiles, etc. Y todo esto, para poderlo incorporar al juego lo tienen que estudiar antes, tienen que leerlo, escribirlo, pasarlo a limpio, etc. Esto hace que a base de irlo trabajando y repitiendo se lo aprendan. 

¿También es una manera de sacarle un poco de hierro a la lengua? En el sentido, que los niños pueden encontrar la lengua complicada, aburrida, llena de normas, etc. Acercarla a los niños de manera diferente.

Sí. Una de las cosas que pensábamos era intentar cambiar los típicos comentarios de: “Jolín, ahora catalán”, etc. Pues, quizás jugando, cambia un poco esta visión aburrida o peyorativa que pueda tener para los niños.

Para acabar, te pido que escojas una palabra.

Alegría. Me gusta la gente alegre, la alegría que sale de dentro. No el desmadre, sino la gente que ríe porque le sale de dentro.

Texto: Pau Franch

Fotografías: Albert Gomis

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