Jesús Lladó: "Me fascina la inutilidad de los palíndromos"

Dábale arroz a la zorra el abad. Català a l’atac. Son palíndromos, unidades de la lengua que se pueden leer de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, y que ocupan un espacio importante en la vida de Jesús Lladó (Barcelona, 1955). Es profesor de violín y director de orquesta, pero su gran pasión son los palíndromos, las frases y palabras capicúa que combinan lenguaje y simetría. Jesús edita des de 2003 la revista Semagames, una publicación trimestral dedicada exclusivamente a los palíndromos, y es el coordinador del Club Palindrómico Internacional, que agrupa 50 personas de todos los continentes. Jesús mezcla pasión y academicismo cuando habla de los palíndromos, ha creado unos 9.000, es consciente de que es una afición minoritaria y le parece bien que así sea. La ilusión que desprende cuando habla de ese universo desconocido para la mayoría no es victimista ni reprocha nada a las masas, sino que defiende con convicción la inutilidad de los palíndromos, de la cual se declara fascinado. Acude a nuestro encuentro en la librería Laie con una maleta llena de apuntes y libros para dar soporte a sus explicaciones. 

Empezamos entrando en la mente de un público no iniciado en palíndromos. ¿Cuánto hace que existe el fenómeno palindromista?

Por lo que se sabe, viene de la época de los griegos, los primeros ejemplares provienen de la Grecia Clásica. Los primeros palíndromos se atribuyen a un tal Sótades de Maronea, que era un poeta de los tiempos del rey Ptolomeo Filadelfio, nos situamos aproximadamente en el siglo II aC. La leyenda dice que Sótades usaba los versos y los palíndromos para hacer crítica hacia el rey. El rey, cuando se dio cuenta, mandó encerrarlo en prisión y más tarde ejecutarlo. Supuestamente lo puso dentro de un cofre de plomo y lo lanzó al mar Egeo. Esa fue la muerte del primer palindromista que se conoce. No obstante hay voces discordantes, yo conozco a un experto en clásicas que considera que lo que hacía Sótades eran anagramas y no palíndromos, y sugiere que el origen de los palíndromos es latín. Existen discordancias. 

¿Los palíndromos nacen a partir de la crítica a partir del enigma? ¿Es su gran razón de ser?

Parece que sí, se usaba mucho como mensaje oculto y crítico, a pesar de que era un recurso retórico más. Después, a lo largo de la historia, la mayoría de palíndromos están relacionados con el mundo de la religión. No es hasta el siglo XX que los palíndromos explotan. A lo largo de la historia hay ejemplares, pero nunca tantos como a partir del siglo XX.

¿Quiénes son los grandes referentes del palíndromo?

Es un tema que daría para mucho, pero fue Julio Cortázar quien, en uno de sus cuentos de Bestiario introdujo algunos palíndromos. Eso sale a la luz y se convierte en un clásico. Después hubo un escritor muy especial, de culto, que se llamaba Juan Filloy y que nació a finales del siglo XIX, vivió todo el siglo XX y murió a principios del siglo XXI, que se le conoce como el escritor de los tres siglos. Era un escritor muy al margen de la literatura más convencional, se dedicaba a la judicatura y era un gran aficionado a los palíndromos. Escribió un tratado de palíndromos llamado Karcino, que con el tiempo se ha convertido en un libro de culto, a pesar de que inicialmente tuvo una tirada muy pequeña y se editó en Río Cuarto, su ciudad natal. Filloy es considerado un pionero de la palindromía en castellano.

¿Y aquí en Catalunya?

Aquí el fenómeno explota en el año 1987 con Josep Maria Albaigès, un intelectual e ingeniero muy aficionado a la ludolingüística. Él creó un club de aficionados a los palíndromos, conocía gente de todo el mundo y creó el CPI, el Club Palindrómico Internacional. Empezó siendo un grupo de diez personas, pero en seguida se apuntó al carro gente como Ramon Giné, que hasta 2003 editó la revista Semagames, dedicada al mundo de los palíndromos.

¿Cómo empezaste tú?

Yo me inicié con un artículo de Màrius Serra en el Avui, en el año 1988. Ahí yo descubro el mundo de los palíndromos, que era absolutamente desconocido para mí. El artículo me despertó algo que yo debía tener latente dentro. De pequeño me gustaban los juegos de palabras, pero no de esa forma. Escribí una carta a Màrius (yo no le conocía de nada) y me contestó muy amablemente, me habló de la existencia del CPI y yo me puse en contacto con ellos. Todo por carta, ¡en aquel entonces no había móviles, ni Internet ni nada! Yo empecé a buscar tratados, enciclopedias y a crear mis primeros palíndromos.

Entiendo que los palíndromos son recopilación y creación. ¿Un palíndromo se crea por inspiración o por trabajo?

Por trabajo. A ver, es un tema polémico dentro del mundo de los palíndromos: ¿se hacen o se descubren? Se descubren de la misma forma que un poeta descubre las palabras para hacer un poema, o que un narrador encuentra las palabras para construir un escenario. En verdad la lengua ya existe, todo se encuentra. Pero mucha gente defiende que un palíndromo no se encuentra, sino que se crea. En el CPI de vez en cuando hacemos debates sobre temas como éste, y se llegó a la conclusión de que a partir de tres o cuatro palabras un palíndromo es una creación, porque requiere elaboración. Así que se considera una creación, yo soy más cercano a esa corriente. Pienso que definitivamente se puede afirmar que un palíndromo se crea, no se encuentra.

¿Recuerdas el primer palíndromo que creaste?

En absoluto. Sería fantástico, pero no lo sé. Te puedo decir alguno de los primeros, que es cita-la a l’àtic [cítala en el ático]. Pero es un palíndromo habitual por el que pasan todos los palindromistas catalanes. Hay temas bastante recurrentes. Las palabras bifrontes son clave: el palíndromo es aquella unidad (palabra o frase) que se puede leer en los dos sentidos de la lectora y significa lo mismo, y una palabra bifronte tiene dos frentes, leída de derecha a izquierda significa algo distinto que leída de izquierda a derecha. Roma-amor, por ejemplo. Eso es el nacimiento de muchas frases, las bifrontes tienen mucha relación con los palíndromos.

¿Hay lenguas que por su propia naturaleza den más facilidades a la palindromía?

No. Quizá visualmente el catalán sea más complicado, porque tiene guioncitos, apóstrofes y demás, pero realmente no es así. Hay quien dice que todas las lenguas son proclives a la palindromía, a mí me cuesta pronunciarme en ese sentido. También hay quien asegura que los monosílabos del catalán favorecen la palindromia, igual que los pronoms febles, y defienden que eso representa una ventaja, pero creo que es algo bastante relativo.

¿Tú te defiendes bien en catalán y castellano?

En mi caso es mayoritariamente en catalán. Yo tengo cerca de 9.000 frases palindrómicas que he ido creando a lo largo del tiempo. No es ninguna meta que me haya propuesto, vas tirando, y un día cuentas y dices: ¡vaya! Pero en fin, principalmente me dedico a hacer palíndromos en catalán, es mi lengua habitual y siempre lo ha sido.

Hablemos de la palindromía musical. ¿Existe el fenómeno palindrómico en el mundo de la música?

¡Y tanto! El palíndromo no es nada más que el fenómeno de la simetría. La simetría como tal forma parte de la naturaleza. Un físico te podría explicar los fenómenos físicos en relación a la simetría, como Albaigès, que tenía tesis sobre la relación de la simetría con la naturaleza. Parece que el ser humano tiene fascinación por la simetría, las estructuras de la naturaleza y las construcciones del hombre están impregnadas de simetría por la sensación de equilibrio que crean. Las estructuras simétricas son fuertes, y para el hombre tienen un valor de equilibrio y tranquilidad, y todo lo que es asimétrico transmite sensación de inestabilidad. Partiendo de esta idea, es normal que en todos los ámbitos haya personas impresionadas por la simetría.

¿Quién son esas personas en el ámbito musical?

El primer ejemplo que se conoce es un compositor francés de la edad media, Guillaume de Machaut, que escribió un rondón reversible. Si en palabras podemos leer indistintamente de derecha a izquierda y al revés, un palíndromo musical se puede leer de arriba a abajo, porque la escritura musical es vertical. Yo, por el hecho de ser músico, me encontré con ello y he ido recopilando. Hay grandes nombres: Mozart, Schöenberg, Stravinsky. En el siglo XX se utiliza mucho la retrogradación, fragmentos musicales reversibles. La retrogradación es un mecanismo que se utiliza mucho a partir de la creación del dodecafonismo, de romper con la tonalidad. Nace a principios del siglo XX en la Escuela de Viena y es un sistema musical revolucionario. El sistema permite escribir fragmentos musicales reversibles. Total, que yo fui recopilando ejemplares de esos hasta que creí que se podían publicar en un libro. Yo conocía a un editor mexicano, Carlos López, que forma parte de la Editorial Praxis, la única del mundo que tiene una sección de palíndromos. Ya me publicó Sé verla al revés, y yo le ofrecí publicar un libro de palíndromos musicales. El aceptó, la edición no tuvo un gran revuelo y me propuse reeditarlo en catalán. Pensaba que no encontraría editor pero no he conseguido y podremos publicar ese libro en catalán.

Un editor de un libro así debe ser un experto en la materia.

Sí, es una editorial especializada en música. Yo fui compañero de estudios de la editora hace muchos años. Fue divertido, porque ella me dijo: eso está muy bien, ¿pero quién se lo va a leer?

Eso mismo te quería preguntar.

En ese caso le dije de forma muy sincera que no se lo leería casi nadie. Pero es un libro único, en el mundo no hay ningún libro editado exclusivamente para juntar palíndromos musicales. Además, tenemos una guía de audición, y el lector que esté interesado podrá escuchas, es un valor añadido.

¿El resto de libros sobre palíndromos y la revista Semagames a qué público se dirigen?

Es muy minoritario, es algo que queda entre nosotros. El Sé verla al revés, de una tirada de 1.000 libros de vendieron unos 200. Es muy minoritario, pero a la gente que le gusta le apasiona. No es un tema muy divulgado ni muy popular.

¿Eso representa una frustración para ti?

¡No! No nos frustra, sí que lo intentamos divulgar pero tampoco pretendemos que sea algo de masas, es una afición para enfermos de las palabras. Para algunas personas es entretenimiento, pero para algunos de nosotros es una auténtica afición. Para mí no es como hacer un crucigrama para pasar el reto, es una pasión hasta el punto que edito la revista, estoy en contacto con palindromistas de todo el mundo, hago un seguimiento de todo lo que se publica, actualizo dos blogs sobre palíndromos... Claro, eso va más allá del entretenimiento, forma parte de mi vida. Más allá de la familia y mi profesión, esa es la tercera pata que ocupa mucho tiempo dentro de mi vida. A lo largo de los años he ido acumulando libros, Internet me ha facilitado las cosas y ahora tengo una biblioteca de libros sobre palíndromos.

Has dicho alguna vez que te declaras fascinado por la inutilidad de los palíndromos. ¿Cómo es que algo que consideras inútil ocupa un espacio tan importante en tu vida?

Es algo contradictorio en relación a la vida actual, donde representa que todos debemos ser muy productivos y aportar cosas a la sociedad. Los palíndromos rompen totalmente con eso, no tienen utilidad más allá del propio placer que se puede vivir ejercitando eso. Esa inutilidad me fascina. Dentro del siglo XX, Albaigès, que era un apasionado de las palabras, estaba muy interesado en el mundo de la patafísica, un movimiento francés muy cercano a los surrealistas. Albaigès creó la Facultad de Ciencias Inútiles.

¿Facultad de Ciencias Inútiles?

Él era miembro de Mensa, una asociación internacional de personas con un alto nivel intelectual que se asocia para ayudar y aportar cosas. Dentro de ese ámbito crearon la Facultad de Ciencias Inútiles, que estudiaba cosas como la corbatología, la ciencia dedicada al mundo de las corbatas. U otras cosas absolutamente inútiles, como los relojes solares. Hay gente que disfruta inventando teorías así. O estudios sobre los culos. No recuerdo el nombre exacto, era un nombre científico que provenía del griego. También trabajó la vertiente de la literatura que no tiene voluntad narrativa, sino que es especulativa. Y aquí dentro había la palindromología. Cuando conocí todo esto me apasionó, siempre me ha fascinado. Hay quien se decanta mucho por la parte artística del palíndromo y se acerca a la poesía, a mí me gusta más el aspecto narrativo, los aforismos, las frases, las sentencias. Me gusta y me parece rompedor que el palíndromo sea inútil, ¡vamos a hacer cosas inútiles! Nos están machacando con que tenemos que ser útiles y productivos en la vida, pues no.

Volvemos al mensaje protesta de los primeros palíndromos del siglo II aC.

Exacto. Yo no voy contra nada, pero cojo ese aspecto que me ofrecen las palabras, lo desarrollo y me identifico. En el club somos unos 50 socios, somos gente de la Península, Europa y Latinoamérica. Cada año hacemos un encuentro internacional en un país distinto. Hicimos uno en París el 2012, aquí en Barcelona, en el País Vasco...

¿De qué se habla en esas reuniones?

Se hacen ponencias y recitales, el que ha escrito algo lo expone aquél día. Hay un recital en el que la gente que quiere lee su última producción, la proyecta en pantalla... Hay quien hace montajes visuales, quien hace montajes teatrales escenificados en palíndromos... Son encuentros que están muy bien. Cuando estuvimos en París nos cedieron un espacio de la Universidad de Sorbonne, en la que había un filólogo de origen catalán. Aquello fue muy grande, el rector de la universidad hizo la recepción y el discurso inaugural.

¿En ese microuniverso que se crea a partir de los palíndromos existen grandes productos, frases célebres?

Sí, yo he traído apuntes y todo porque mi memoria no es demasiado buena. [Jesús saca una carpeta con folios que me terminará cediendo al final de la entrevista, en los que lleva apuntados palíndromos en catalán, castellano, latín e inglés, con un resumen histórico incluido]. Cada lengua tiene sus clásicos. En catalán es “Senen té sis nens i set nenes” [Senen tiene seis niños y siete niñas]. Después, el famoso “català a l’atac”, de la que han salido muchas variantes. “A l’atac amo idioma català”, o “costum català: obert et rebo, a l’atac mut sóc” [costumbre catalán: abierto te recibo, al ataque mudo soy]. En castellano también existen clásicos, como el “dábale arroz a la zorra el abad”. Cada lengua tiene sus clásicos y emblemáticos que salen en las enciclopedias.

¿Hay alguno de los tuyos que te sientas especialmente orgulloso de haber creado?

Hay algunos que sí, como el “cerco naps? Ospa, no crec!” [¿Busco nabos? Ostras, ¡no creo!]. Hay de muchos temas, como el “Arriba la San Miguel. O voleu gimnàs? A la birra”. [Arriba la San Miguel. ¿O queréis gimnasio? ¡A la birra!]. Son palíndromos en catalán pero que incorporan palabras que forman parte del lenguaje coloquial. Después hay muchos tipos de palíndromo, los de letra a letra y los silábicos, que son reversibles por sílaba. Hay ejemplos como el típico catalán “la pela és la pela”. Podríamos estar aquí toda la tarde, el tema da mucho de sí.

Para terminar, te pido que escojas una palabra.

Seré muy obvio... Palíndromo. Hay muchas palabras que me gustan fonéticamente, pero tampoco quiero ponerme cursi... Fonéticamente es curiosa, porque suena como melindro, y hace gracia, mucha gente me pregunta que me dedico a hacer melindros en la pastelería la primera vez que escucha la palabra. Es una palabra que viene del griego, de palin y dromos, que significa volver a la carrera. Volver a correr, correr para atrás. El sufijo dromos está en velódromo, canódromo, aeródromo... Es de origen griego. 

Texto: Oriol Soler

Fotografías: Alexandra Fernández

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