Jordi y Pau Esteban: "Nosotros hemos puesto la oralidad como princesa y no como Cenicienta"

Que  padre e hijo puedan compartir pasiones y convertirse en socios después de fundar una empresa es algo que no sucede en todas las familias. Es el caso de los Esteban, padre e hijo, Jordi y Pau. Hace un año y medio se lanzaron a abrir Àgilment, un sello editorial que busca acercar la lengua y dar herramientas para su aprendizaje a quien las quiera: desde las aulas de las escuelas hasta las entidades del tercer sector, pasando para programas de acogida o ONG’s. Quedamos en el Parc de l’Escorxador en lo que podría ser uno de los últimos días de verano del año. Decoran el parque las cotorras que no callan y las moscas que no paran de molestar. Padre e hijo han hecho los deberes y llevan la camiseta con el lema de la empresa, y también todos los libros publicados hasta el momento.

¿Había algún motivo motivo especial para encontrarnos en este parque?

Jordi Esteban: Un parque es un lugar de interacción social, donde la gente se encuentra y habla, en el ámbito de la comunicación informal. Y nuestra filosofía de hacer viva la lengua va por ahí, no tanto en los aprendizajes formales sino en hacer aportaciones para que la lengua sea más viva aportando elementos expresivos. Y un parque es un buen lugar para hablar de todas estas cosas.

¿Es este el estímulo a partir del cual nace Àgilment? ¿Romper con la formalidad de la lengua?

Jordi: El básico es hacer crecer el uso social de la lengua catalana y la voluntad de aportar elementos que sean expresivos, centrados en la conversación y que sean lúdicos, que refuercen el vínculo entre personas. No sólo dentro de los parámetros académicos o la administración: hablo de programas de inclusión social, de tercer sector, de las entidades sin ánimo de lucro... A todas estas organizaciones les va bien mejorar la comunicación, siempre. Es en éste mundo y en el de dar vida a la lengua donde creemos que podemos aportar algo.

¿La lengua se utiliza de manera demasiado rígida y eso nos despista de sus utilidades?

Jordi: La lengua no debe ser algo obligatorio y formal. El catalán deberíamos invitar a hablarlo, a mostrarlo como una oportunidad y no como una obligación. Y transmitir que es una lengua de prestigio, no como nos dijeron en la escuela los que somos mayores, que nos decían que el catalán era castellano mal hablado. Sobre todo pensando en las personas proactivas.

¿El proyecto en sí cómo se construye? ¿Cómo decidís embarcaros padre e hijo en una empresa?

Pau Esteban: La idea salió hace ya muchos años, mi padre siempre ha sido profesor de catalán y tenía mucho material a todos los niveles: ejercicios lúdicos con la lengua, jeroglíficos, métodos de conversación... Y nos constituimos como marca editorial para comenzar a publicar. Nos financiamos por Verkami,  y 180 mecenas (volvemos a lanzar un agradecimiento para ellos) nos dieron el empuje necesario para empezar a publicar, hace año y medio. Y a partir de ahí ir tirando, nos movemos mucho. Charlas, presentaciones...

¿De momento es sostenible para vosotros económicamente?

Pau: A día de hoy sí. Poco a poco, porque hoy en día el libro de papel no saca de pobre a nadie, pero no nos quedamos sólo en eso. Siempre queremos dar complemento a nivel de enseñanza, a nivel de conversación, voluntariados, vamos a ferias...

Jordi: Vamos a lugares que nos interesan y enseñamos el material que tenemos y nuestro proyecto. Nos juega a favor de que nuestros libros no son para leer, son para usar.

¿Os habéis sorprendido alguna vez por la utilidad que se le ha dado a vuestros libros?

Jordi: ¡Sí! El profesorado de primaria y secundaria, cuando descubre esto, tiene una reacción muy positiva. Encuentra elementos que faltan en su trabajo, que pueden sazonar las sesiones de manera libre y divertida. Aquí es donde he visto yo que hemos entrado en el mundo de la enseñanza. Nosotros hemos puesto la oralidad como princesa y no como Cenicienta, y por tanto he necesitado encontrar elementos de expresividad para llevar al aula. Nuestra princesa es la oralidad. Hay muchos especialistas en normativa, pero poder animar e invitar a la gente a hablar la lengua es lo que nos satisface más. Esta dimensión creativa me ha creado un cierto renombre en este mundillo.

La eterna batalla para que los juegos entren dentro de los planes educativos... ¿Por qué siempre asusta el juego educacional a nivel institucional y queda relegado al ocio, a la familia o amigos?

Jordi: Asusta porque la dimensión más fácil en un aula es la lineal. Profesor, con materia y que tiene que hacer que los alumnos estudien la materia. Y el profesor preguntará la materia a los alumnos. Este es el esquema, que para mí es fatal. Yo creo que materia, alumnos y profesores deben hacer un triángulo con una negociación constante. ¿Qué hacemos? ¿Qué montamos? Y un diálogo constante. Pero el profesorado, en general, tiene miedo al desorden. ¿Qué hacen aquellos grupitos separados por mesas? Más fácil todos en línea, leyendo lo mismo y escribiendo el mismo: esquema cerrado y todos contentos. Esto anula la creatividad. La despensa de los profesores podrían ser nuestros libros, un recurso para romper este esquema.

Os quería preguntar de dónde sale la obsesión por las palabras, pero en tu caso Pau, me parece que...

Pau: Sí, evidentemente lo he mamado en casa toda la vida, desde pequeñito. ¡Desde el minuto cero! Somos tres hermanos, y más o menos todos hemos hecho cosas así. Mi hermana pequeña ha tirado mucho por esta vía y mi hermano es ilustrador y también forma parte de la empresa.

¿La conciliación laboral-familiar la lleváis bien? Porque no todas las familias un padre y dos hijos pueden crear una empresa.

Pau: Lo vivimos con mucha naturalidad. Tenemos una base común de casa que nos hace creer en el proyecto, la idea y su finalidad. Por tanto, las cosas son fáciles.

Jordi: Y ahora los libros son míos, pero no descartamos publicar otras personas, a mí me interesaría mucho trabajar el mundo del chiste en catalán, o el del canto teatral. Estamos abiertos a todo, se pueden hacer muchísimas cosas creativas y participativas, como adivinanzas o jeroglíficos. Me encantaría hacer teatro, aprovechar un aula y transformar sus dimensiones, ensanchar la foto.

¿Qué formas de expresión ha tenido en casa esta percepción lúdica de la lengua?

Jordi: Yo, personalmente, soy alumno de la escuela del tiempo de la república. No vivía en aquel tiempo, pero de pequeño, leí el libro de Josep Estalella La ciencia recreativa, que me dio una perspectiva creativa y expresiva muy importante, una pieza clave en mi educación. Vi cómo se puede aprender, y siempre lo he intentado aplicar. En mi casa siempre hemos sido coleccionistas de cosas vinculadas con la lengua.

Pau: Yo tengo muchos recuerdos de jugar de pequeño. En casa siempre ha funcionado, el juego y los jeroglíficos siempre han estado presentes.

Jordi: ¡Tú ya inventabas alguno cuando eras pequeño!

Pau: Claro, es lo que te enseñan, y quieras o no todo va cuajando y al final forma parte de ti.

¿Teníais algún objetivo a largo plazo cuando empezasteis? ¿Os queda todavía muy lejos?

Pau: Yo pienso que tenemos una cosa en mente desde el inicio, que era establecer base suficiente para desarrollar todo el material que tenemos a nivel de conversación. Y hacer ejercicios de conversación en catalán para transmitir el idioma sobre todo a partir de la oralidad. Y trasladar la idea a otros idiomas.

Jordi: Tenemos el convencimiento de que a través de trabajo y orientación se puede hacer una aportación muy importante a la adquisición lingüística oral. Mucha gente ha hecho clases de inglés en primaria y secundaria, y muchos, después de muchos años de estudiar esta lengua, no la saben hablar cuando llegamos al mundo adulto. Nosotros hemos llegado a coordinar 120 grupos de conversación, y tenemos ya una metodología aprendida que funciona, y que facilita la adquisición lingüística. Consiste en la aplicación de los cinco patrones discursivos: qué sientes, qué conoces, qué recuerdas, qué sabes hacer, qué opinas.

¿Son las líneas maestras del método?

Jordi: Los cinco patrones discursivos. Explicar qué sientes, qué recuerdas, que instruyes y qué argumentas. Y esto genera complicidad lingüística. El primero siempre es I like, I do not like. Descriptivo, narrativo, instructivo, argumentativo. A partir de ahí se genera todo. Todo lo que hacemos de grupos de conversación es para gente recién llegada que tiene ganas de aprender el catalán pero no encuentra los entornos o las facilidades para poner en práctica la lengua. A veces incluso hacen cursos, pero sin la oralidad nunca puedes sentirte tuya la lengua. Estamos muy contentos, ¡catedráticos de la lengua nos han pedido el método para aplicarlo incluso en Senegal!

La lengua muchas veces la vemos como un muro o un impedimento y realmente es lo contrario.

Jordi: Y hay que presentarla como lengua de acogida. Aunque en Catalunya el catalán fuera lengua oficialísima y no estuviera amenazada, tendría que ser lengua de acogida. La lengua te la tienes que hacer tuya, no basta con saber palabras,  hay que haberla practicado y poder explicarte a ti mismo... Tenemos tres facultades: sentimiento, voluntad e inteligencia. Y dos registros: la memoria y la percepción. Se nota cuando alguien se ve cómodo expresándose en estos cinco sentidos. Y nunca se habla del componente emocional, hablamos mucho de gramática, léxico y dimensión política de la lengua, pero la emoción es básica. Y la memoria se desarrolla más a partir de las emociones positivas. Aquí es donde queremos llegar nosotros.

Pau: La idea sería esta, imagínate que pudiéramos construir pequeñas academias en muchas lenguas donde aplicáramos esto y las personas, a partir de la oralidad, aprendieran una lengua. Sería muy bonito, y es lo que perseguimos.

Jordi: Y que la gente hable de la vida cotidiana, de lo que la rodea.... Y olvidarse del libro de texto, y hablar por decirse a uno mismo, para preguntarse como ciudadano que se aprecia y de manera asertiva. Y ello, además, incide en la cohesión social. ¡Y en la cultura! Quien no hable catalán, no leerá ni consumirá medios en catalán. Y a partir de ahí se crea un imaginario colectivo.

Para terminar, os pido que elijáis una palabra.

Jordi: ¡Ah!

Pau: ¿La consensuamos?

Jordi: Sí.

Pau: Àgilment. O ágil. Es la palabra que resume nuestra manera de ver la lengua y lo que hacemos: dinamismo, actividad, transformar, estar despiertos... Es lo que nos define.

 

Text: Oriol Soler

Fotografies: Albert Gomis

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