Júlia Bertran: "El amor romántico es un sistema de control"

Júlia Bertran es periodista cultural en Televisió de Catalunya, y acaba de publicar Me amas y me timas un libro en el que quiere reflexionar acerca de las relaciones amorosas y hacer una crítica del amor romántico pero desde la conciencia de estar inmersa y perpetuar este modelo. La obra nace de ilustraciones suyas e incluye entrevistas a diferentes personas que han teorizado y profundizado en el mundo de las relaciones. El feminismo es transversal en todo el libro y también en el discurso de Júlia, con quien nos sentamos en un bar del centro de Barcelona.


En tu libro expones que eres una persona que ha tomado conciencia de los estándares de las relaciones amorosas, enmarcadas en el amor romántico y que tienen una serie de factores que se repiten en todas partes. ¿Podríamos empezar situando los parámetros de estas relaciones normativas?


Antes que nada, quiero dejar claro que no es un libro de tesis ni de conclusiones, es un libro que hace muchas preguntas. Yo no tengo ninguna verdad, al contrario, tengo muchas dudas y muchos interrogantes. Entonces, tal y como decías, podemos poner sobre la mesa cuáles son las características de estas relaciones más normativas y vinculadas al amor romántico. El eje es la monogamia y la exclusividad sexual, una idea que va muy ligada a la posesión: tú eres mío y yo soy tuya; y por tanto tengo potestad sobre ti. Otro factor es que hablamos de relaciones largas, que si pueden durar toda la vida, mejor. Y luego el componente de género: la mujer siempre está en situación subalterna, inferior al hombre, y sufre más violencias. Qué más... ¡La heterosexualidad, evidentemente! Podríamos estar un buen rato, pero yo no soy una persona teórica ni ninguna experta. Heterosexualidad y monogamia las hemos asumido como normales, y también los hijos como culminación del amor, como el objetivo final.

¿Cómo es el proceso de darse cuenta de que estás inmersa en estos parámetros?


En mi caso, todo empieza por una cuestión de incomodidad con el modelo, de ver que hay cosas que no las entiendo, que me hacen sentir culpable, que no me sientan bien. ¡Aunque yo perpetuo el modelo! Y en esta contradicción - relaciones convencionales y las cosas que no me gustan - sale todo. Yo soy heterosexual, ¿pero cómo es posible que durante tanto tiempo (y aún hoy) la gente piense que es una tontería? Me parece increíble.


¿Puede haber relaciones normativas y convencionales sin un machismo transversal?

¡Sería la idea! Una de las grandes crisis del libro es cuando yo critico el modelo y veo que lo sigo. Hablando con Brigitte Vasallo, que es una de las entrevistadas del libro, ella me decía que hay que ir poco a poco, que no puedes romper todos los vínculos y comenzar una relación poliamorosa en dos días. Estamos educados de una cierta manera, y hay que tomar conciencia poco a poco, ir cambiando y ser muy autocríticos. La Mari Luz Esteban, otra entrevistada, me dijo que no se podía ser heterosexual de manera acrítica. La gente que se ha rebelado contra el sistema porque no encaja ha tenido que tener un pensamiento crítico por la fuerza, pero los que supuestamente encajamos nos dejamos llevar por la inercia. Y el modelo romántico nos genera violencias también a los que encajamos en este sistema, porque nos limita deseos y formas de amar. Debemos ser autocríticos.

Es una paradoja porque la heterosexualidad ejerce violencias pero sobre todo genera muchos privilegios a todos los niveles: de aceptación social, de convencionalidad... Incluso ayudas a nivel estatal: si te casas tienes días de fiesta, ventajas fiscales ...


¡Totalmente! Este es un punto clave. Hace que los que tenemos los privilegios no nos cuestionamos este modelo, sólo se lo cuestionan los oprimidos. Y el privilegio es una gran tribuna para ser críticos y cambiar el modelo. El amor romántico es un sistema de control a muchos niveles, incluso a nivel legal - como lo que decías de las ventajas fiscales - y estamos en un sistema que nos obliga a amar de una cierta manera. Lo interesante es plantearse preguntas: ¿realmente he escogido amar de esta manera? ¿Realmente he escogido mi forma de vivir la sexualidad? Y me hago estas preguntas desde el privilegio y desde una cierta felicidad dentro del modelo. Hay que ser responsables desde nuestra condición.

Sobre lo que decías, la activista trans Miquel Missé sostiene en esta entrevista a SomAtents que nadie escoge su orientación sexual libremente, argumentando que estamos adoctrinados por ser heterosexuales.


Miquel Missé sabe mucho del tema, me parece una persona muy interesante de leer, y precisamente leí esta entrevista hace pocos días. Y decía también que el privilegio es un espacio desde donde cuestionarse las cosas. Evidentemente, él sabe mucho más que yo, y tiene una teoría mucho más sólida.


Una vez hecho el análisis del amor romántico, y sabiendo lo que nos aporta de bueno y malo, ¿qué alternativas tenemos?


¡Todo lo que queramos! Las alternativas son infinitas, los seres humanos tenemos deseos infinitos y nos podemos relacionar de maneras infinitas, lo que pasa es que nos han inculcado que hay una única manera. Yo las opciones alternativas ni las practico ni las conozco en profundidad. Creo que lo más interesante es que cada uno sea honesto consigo mismo y que no se deje aplacar el mandato cultural, algo que es difícil porque nos hace sentir extraños, poco queridos, al margen, o estimados como no quisiéramos. Vasallo también dice algo interesante al respecto, y es que cuando tenemos una relación convencional hay una serie de dinámicas y formas de hacer. La cuestión es abrir el paquete, mirar qué nos conviene y quedarnos con lo que queremos. Pero hay cosas que vienen impuestas y que no nos sientan nada bien. No hay un modelo a seguir.


¿Cómo se materializan todas estas ideas en el libro?


En el libro hay un mapa de la colonización romántica, de todas estas ideas que nos han inculcado sobre cómo debemos amar. Los celos por ejemplo, que siempre interpretamos como una señal de amor. La génesis del libro son los dibujos, yo pasaba un momento sentimental movido y convulso, y una manera de deshacer todos los nudos emocionales que tenía fue dibujando, lo escupí de esta manera, no entendía lo que me pasaba pero lo expresaba así. Compartir los dibujos me fue muy bien, ves que no estamos solos, y me ayudó a plasmar sensaciones complicadas de verbalizar. La editorial Bridge me propuso hacer un libro, pero como yo soy periodista quise hacer entrevistas a gente experta en el tema, que hace mucho que piensa y que los lleva a la práctica.


La voz de estas personas ayuda a reforzar estas ideas y a teorizarlas, supongo.


Es muy importante tener en cuenta que el libro no aborda las relaciones desde los sentimientos, sino desde el amor como una construcción social y política, una arquitectura. El amor se ha pensado poco críticamente, no interesa y por eso no se le ha dado muchas vueltas. El amor, como dice Mari Luz Esteban, es el fundamento del sistema, y ​​si lo piensas y lo desmontas todo puede tambalearse. Aparte, el amor siempre se ha vinculado a las mujeres, es nuestro terreno, y por tanto es menos importante. Por eso hay que pensar políticamente y críticamente.


¿Hay alguna idea concreta que resaltarías de todas estas entrevistas?


¡Muchas! [Se lo piensa un buen rato] Un pensamiento que fue muy revelador es la idea de cómo nuestro sistema de pensamiento pone el amor de pareja en la cúspide de una pirámide jerárquica, y como esto impide que le demos importancia vital a las relaciones de amor con vecinos, compañeros de trabajo, personas que vemos a lo largo del día... Si la misma épica que nos han enseñado con el amor romántico nos la hubieran enseñado con este tipo de relaciones, cambiarían muchas estructuras mentales. Y esto es básico para entender cómo funcionamos, y para cambiar la sociedad.


En relación al cuerpo de las mujeres, ¿cómo se trata el tema en el libro?


Mira, María Riot es una actriz porno y prostituta muy combativa a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales. Ahora tiene 26 años diría, y cuando le preguntaba por la cosificación de la mujer en el mundo de la prostitución y el porno, ella se quejaba de criticar la cosificación sólo cuando hay sexualidad por medio. ¡Un tío que trabaja en el Starbucks o cargando cajas también está cosificado! Y ella consideraba que aplicamos un código moral muy diferente cuando hay la sexualidad por medio. Y también me gustaría hablar de la maternidad, un tema que saca Carolina del Olmo, autora de un libro que se llama Dónde está mi tribu. Habla de la vulnerabilidad y los cuidados, sostiene que somos animales dependientes toda la vida, no sólo cuando somos pequeños o grandes. Esto me chocó mucho, porque en las relaciones de pareja la mujer es la que cuida y la vulnerable. Yo durante mucho tiempo lo quise combatir y me dije que era muy fuerte y que podía con todo. Y no. Todos debemos reconocer que somos frágiles.

El camino que hacemos es el inverso, las mujeres se acercan a esta idea de ser invencibles, fuertes y poderosas que tradicionalmente se ha asociado a la masculinidad, y los hombres siguen evitando la idea de fragilidad o vulnerabilidad. En lugar de feminizar, masculinizamos otra vez.

Carolina habla de la necesidad de feminizar la sociedad en este sentido. De hecho dice que prefiere un mundo de marujas sacrificadas que de tíos trepas. Las mujeres imitamos un modelo de liderazgo y competitividad muy deshumanizado, pero también es cierto que durante mucho tiempo hemos cargado una losa de reclusión en el hogar. Como ves, todo son temas controvertidos que se pueden entender de muchas maneras y tienen matices. Antes hablabas de analizar el amor desde la política.

El capitalismo comienza a apropiarse de conceptos feministas: hay camisetas con lemas feministas fabricadas por Inditex y grandes figuras mediáticas que se han declarado feministas. ¿Esto blanquea la parte de compromiso y lucha feminista o ayuda a poner el debate en el centro?

Es un debate muy candente a día de hoy. Creo que el feminismo, si pisa terreno mainstream, dejará de ser un término denostado. La gente politizada no dejará de estarlo si Zara hace camisetas. Al contrario, querrán añadir matices. Es muy incipiente, pero cuanto más tengamos el feminismo en la agenda pública, mejor. Quizás es una moda pasajera y pasa de largo, pero creo que puede llevar más cosas positivas que negativas.

Aún en relación con el capitalismo, la propia Brigitte Vasallo decía que cuando se desmonta la monogamia y se crean relaciones de poliamor, muchas veces terminan perpetuando relaciones de poder. Ella explica que hay gente con más capital sexual que otra, y que por tanto nacen roles de desigualdad igual que al amor romántico. Y añadía que esta acumulación acaba teniendo también una lógica capitalista.

¡Brigitte habla mucho de este tema en el libro! Lo llama poliamor neoliberal y se refiere a la acumulación de afectos. Y citando a Marina Garcés, sitúa el concepto de la mercancía de los afectos, del supermercado de los afectos. Por ejemplo, Carolina del Olmo también es muy crítica con esto, porque dice que la pareja es de los pocos vínculos sentimentales y profundos que tenemos, y si nos lo cargamos nos quedamos más solos que nunca! Y además, muy frágiles y vulnerables, y por lo tanto pueden hacer con nosotros lo que quieran. Por lo tanto, analizamos con los que nos podemos quedar del amor romántico y que es absolutamente abominable. Hay que tomar conciencia, ser críticos y no dejarnos llevar por la inercia. No dar por natural una manera de estimar, porque cada época histórica ha tenido un modelo amoroso impuesto culturalmente. Hay que saber qué tenemos impuesto y qué no.

Por último, te pido que elijas una palabra.

Contradicción. Es la génesis del libro, la contradicción entre formar parte de un sistema de pensar amoroso, de perpetuarlo y al mismo tiempo criticarlo. Un modelo que genera violencias, que es injusto y que se debe cambiar. Y en este espacio de choque y confrontación, ¿qué puedo hacer yo? Creo que somos unos cuantos los que nos encontramos aquí, y pienso que la contradicción puede ser muy fértil. Que cada uno abra su paquete de relaciones sentimentales y ver qué se encuentra. En lugar de colapsarnos, debemos tirar del hilo, buscamos la felicidad y generamos entornos amables y felices. Las relaciones sentimentales son el núcleo de la sociedad, y si tenemos relaciones sanas y tolerantes, todo ello se podrá contagiar.

 

Texto: Oriol Soler

Fotografías: Albert Gomis 

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