Miquel Sesé: "No conozco nadie que juegue para perder"

El trabajo de Miquel Sesé (Barcelona, 1963) consiste en idear pasatiempos, a resucitar las horas muertas de la gente. Quedamos con él en el Bar Queimada de Barcelona, santuario para todos los amantes de los juegos, con mención especial para el Scrabble. Des del 1992 se hacen timbas semanales en las que se juega con las palabras, y el resto de la semana los juegos de mesa que decoran y dan sentido al bar son aprovechados por sus clientes, que pasan allí horas y horas. Miquel lleva más de 8.000 crucigramas publicados en el Avui, y ha sido Campeón del Mundo de Scrabble en catalán. Su afición a los juegos y el deporte guía la conversación, que también está salpicada por referencias a la competitividad, el azar o el Atlético de Madrid.

¿Qué representa el Bar Queimada?

Este bar es un histórico de los juegos de mesa. Anteriormente estaba aquí detrás, en la calle Dos de Maig, y era mucho más guapo porque era muy tétrico, muy oscuro, como una cueva. Como si fuera un pub, vaya. Era mucho más chulo, pero el amo pagaba dos alquileres, el de ese local y el del otro, y se quedó con éste. En el año 1992 montamos el club de Scrabble y desde entonces ya hace 22 años que estamos a ello.

Hoy es miércoles, ¿hay mucho movimiento? ¿Cuántos jugadores han llegado a pasar por aquí?

A ver, ahora ha habido mucho movimiento de jugadores. Durante todos estos 22 años han llegado a pasar 250 jugadores distintos. En una tarde-noche igual la media es de 30 o 40 jugadores. Cuando empezamos, las timbas comenzaban a las diez de la noche, y se podían hacer unas seis rondas hasta las tres o las cuatro de la madrugada. Pero ahora el perfil de jugador ha ido cambiando, y hay gente un poco más mayor. Ahora empezamos a las siete y a las doce ya no queda nadie. Antes había un espíritu más gamberro, ahora la cosa ha cambiado un poco.

Aquí competís los campeones de Scrabble de alto nivel.

Sí, ahora el nivel ha bajado mucho, pero yo siempre he considerado que el Queimada es la universidad del Scrabble. Todos los grandes jugadores han salido de aquí, y ahora hay muchos grupos activos en Manresa, Molins de Rei, Sabadell, El Prat… Pero todos han partido de aquí. El Grupo Queimada siempre ha sido el pionero.

¿Cuándo te sientes atraído por el juego verbal?

Cuando estaba haciendo BUP. Era muy aficionado a las revistas de crucigramas, pero el problema era que no había forma de encontrarlas en catalán en el quiosco puedes encontrar 70 o 80 revistas de juego verbal, pero todas en castellano. Entonces, cuando acabamos el bachillerato decidimos montar algo relativo a los pasatiempos en catalán y creamos una revista de crucigramas que se llamaba …Més. Por desconocimiento comercial y publicitario no acabamos de despegar. Pero bueno, sacamos 12 números que fueron una tarjeta de presentación muy buena para entrar a colaborar en periódicos, donde tú no te jugabas los cuartos como en la revista, sino que te pagaban la pieza a un precio que pactabas. Pero vaya, des de los 15 o 16 años siempre me ha gustado resolver crucigramas y jugar con las palabras.

Esa empresa, Olissip, aún sigue en pie. ¿Os mantenéis?

Sí, a pesar de la crisis. Tuvimos unos años muy buenos con bastantes clientes, pero ahora… El abanico de periódicos en Catalunya es muy limitado. Al principio sólo trabajábamos en catalán, pero enseguida nos tuvimos que adentrar en el castellano, porque si no, no podríamos sobrevivir. Olissip es la catalanización del antiguo nombre romano de Lisboa, Olissipo. Igual que Barcelona es Barcino o Terrassa es Egara.

¿Por qué Lisboa?

Porque es una ciudad encantadora. Hay un gran poeta, Fernando Pessoa, que ganó una buena fortuna con su obra, pero que quiso montar una editorial, a la que puso de nombre Olissipo… Y haciendo de empresario se arruinó. Y tanto yo como Màrius [Màrius Serra, que también fue uno de los fundadores de la empresa] éramos bastante fanáticos de Pessoa, y lo que hicimos fue catalanizarlo.

Ya hace mucho tiempo que creas crucigramas. ¿Cómo trabajas?

Yo funciono de forma distinta al resto de compañeros. Gente como Fortuny o Anna Genís hacen su crucigrama, pero también se dedican a otras cosas. Yo hago mi crucigrama en el Avui, también des de 1992, hago pasatiempos para muchas otras revistas y periódicos. Trabajo en cadena, e intento hacer bloques semanales. Si la semana tiene siete días, pues los crucigramas del Avui intento ventilármelos en dos.

Rozaste la posibilidad de dedicarte al fútbol. Cuéntame.

A mí el futbol siempre me ha gustado. De hecho, aún me sostienen las piernas y sigo jugando a mis 51 años. Pero en esas ligas en las que pagas tú para jugar y no al revés. Des de los seis años juego al fútbol, y llegué a entrenar con el Sant Andreu de Tercera División. Soy muy perezoso a la hora de entrenarme, ¡a mí lo que me gusta es jugar!

¿Como Romário?         

Sí, jugar con los crucigramas, el Scrabble, el fútbol. Me gusta jugar, eso de entrenar no está hecho para mí. Llegué a entrenar en el Sant Andreu, pero nunca he llegado a ver un duro, claudiqué en seguida y me apunté en equipos aficionados, que no entrenan.

Hablando de fútbol, debes estar de enhorabuena. Eres seguidor del Atlético… Y por algo muy curioso.

Me da un poco de vergüenza firmar los crucigramas del Avui y ser del Atlético de Madrid… Eso es una manía de niño pequeño, de decir: ¡yo voy con el que gana! Cuando me empezó a interesar el fútbol, con 6 años, decidí que sería del equipo que ganara la liga aquel año. Y aquella temporada, y mira que sólo ha ganado 9 en 100 años, la liga la ganó el Atlético. Y no lo puedo cambiar, me gustaría ser del Barça, pero no puedo cambiar. El fútbol es algo que viene del corazón, y realmente cuando el Atlético marca me da un vuelco el corazón. Y si marca el Barça me deja indiferente. Siempre querré que le vayan bien las cosas al Barça, sobretodo contra el Madrid.

Y ahora eres esclavo de una decisión que tomaste siendo un crío.

Totalmente, es una decisión que tomé a los seis años, ya hace 45 años que soy seguidor del Atlético y estamos a diez días de que me dé una gran alegría. Ya veremos…

Hablando del Atlético. Me ha llegado que eres muy competitivo. ¿Se puede disfrutar del juego sin serlo?

A ver, yo soy competitivo pero no me gusta ganar por mucha diferencia a un rival. Yo necesito ganar, pero no encarnizarme con el rival. No lo soporto, ni en el Scrabble ni en el fútbol. Hay gente que siempre quiere, y siempre quiere más. Yo si veo que el partido o la partida están solucionados, me relajo. A mí no me gustaría que me lo hicieran, y no lo hago.

Has dicho que necesitas ganar. ¿Qué aporta ganar?

Yo creo que es la base del juego. Hay la cosa lúdica y familiar, el juego de mesa tiene mucha acogida en los países nórdicos como Alemania o Suecia. Dicen que como hace mal tiempo, las tardes son frías y anochece temprano, las familias juegan para entretenerse mientras están recluidas en casa. En cambio aquí, con los cambios de hora que hacemos yendo contra el sol esa obsesión por el juego está olvidada. Además los juegos electrónicos, la informática y las consolas han causado mucho daño a los juegos de mesa. Aparte de la cuestión social, se juega para ganar. No conozco a nadie, en ningún sitio, que juegue para perder. Jugar es la hostia, pero si encima ganas es el no va a más. Creo que ganar provoca un punto importante de satisfacción en nuestras vidas. Todos los equipos juegan para ganar, si no, no habría equipos, ni nada.

Decías que el juego virtual se ha cargado el juego de mesa. ¿Qué plus aporta el juego presencial?

En el juego virtual juegas en línea, y muchas veces sola, lo cual provoca problemas a mucha gente que se engancha. Las adicciones no están solo en el casino. En Internet te pules el sueldo y además te vas quedando cada vez más solo. Sí que ahora se puede jugar de forma virtual contra algún jugador, pero igual está a 2.000 kilómetros de donde estás tú. La base del juego es comentarlo, ponerle cara a tu contrincante, tener contacto. Eso es insustituible.

A parte del Scrabble, ¿qué otros juegos han sido importantes para ti?

El Eleusis, por ejemplo. Es un juego de cartas que consiste en hacer una serie, y el resto de jugadores, en base al ensayo-error, deben descubrir la seria que ha ideado el dios. No es un juego de mesa, se podría jugar con legumbres. Tu serie podría ser un garbanzo, un guisante y una judía. No es un juego de mesa físico, con su mesa y sus reglas. Y después hay muchos más: Monopoly, Trivial, Risk, Catan…

Monopoly y Risk son dos juegos muy distintos. ¿Prefieres alguna tipología en particular?

Me gustan mucho los juegos de estrategia. Como el Scrabble. A mí lo que me pone nervioso es el dado. El dado es azar, y el azar… Pues no. ¿Quién gana, el que saca un 4 o un 5? No.

Pero el Scrabble tiene parte de azar, depende de las letras que te toquen.

Los expertos dicen que esto está dividido en tercios. Dicen que un tercio es el azar, el otro es la estrategia (que es lo que a mí me gusta) y el último es el vocabulario, el número de palabras que sabes. Y con esas tres ramas se desarrolla el juego. Pero claro, yo llevo más de 10.000 partidas de Scrabble. Y eso da experiencia, debes ir jugando. El vocabulario se aprende mientras juegas, y la estrategia también. Lo único que no puedes controlar es el azar, las fichas que salen son las que salen. La estrategia siempre es más importante.

¿Qué te ha pasado más veces, maldecir el azar o darle las gracias?

A mí el azar no me gusta, ni lo maldigo ni le agradezco nada. Creo que forma parte del juego. A ver, el juego más completo en el que no hay azar más allá de quién empieza es el ajedrez. Es el mejor juego del mundo seguro, sin ninguna duda, no hay azar. Y el mejor juego, para mí, es el que tiene menos componente de azar. El ajedrez es la batalla pura, sin sonido, de uno contra otro. No deja de ser un combate.

¿Tú y Anna Genís [su mujer, también crucigramista y jugona] jugáis entre vosotros?

Ahora ya no. Si nos toca en un campeonato no hay más remedio, pero en casa no. Nos tiraríamos no los platos por la cabeza, sino los juegos. Es complicado encontrar el equilibrio entre competitividad y convivencia. Que si has tenido suerte, que si tal… En el juego está muy presente el condicional, como en el fútbol. Ay si el árbitro hubiera pitado penalti, ay si me hubiera salido tal jugada, ay si no me hubieras tapado aquí… Y claro si pierde Ana o pierdo yo quedamos tocados, somos muy sensibles… Y no, no. Habíamos jugado partidas amistosas, y si ahora nos toca por azar en un campeonato lo hacemos, pero en casa no, nunca.

Para terminar, te pido que escojas una palabra.

Euforia. Me gusta mucho. Tiene siete letras, y por lo tanto es un Scrabble. Tiene cinco vocales, algo que pasa muy pocas veces. Pero que sea en una palabra tan corta es brutal. Y el bienestar que te da la euforia cuando la consigues… Cuando marcas un gol en el último minuto, o ganas una partida justo antes de terminar. Yo creo que en esas situaciones lo que todo el mundo siente es euforia.

Text: Oriol Soler

Fotografías: Marc Saludes

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