Núria Canela: “Quitar la música de las escuelas es el disparate más grande que se podría hacer”

Núria Canela (Barcelona, 1961) es la directora de la escuela de música Pausa, un proyecto que puso en marcha conjuntamente con su marido hace 24 años y del cual es el alma. Recientemente, la escuela se ha visto inmersa en una disputa con el Ayuntamiento de Barcelona debido a la adjudicación de la gestión de la nueva Escuela Municipal de Música Can Fargues a la empresa Estudi 6. Pausa, que aspiraba a ganar el concurso, ha denunciado irregularidades en el proceso de selección y ha decidido presentar un recurso de alzada a la alcaldía de la ciudad. En medio de tanta polvareda, Núria Canela nos abre las puertas de la escuela, situada en el barrio de Horta-Guinardó, y se dispone a explicarnos su versión de los hechos. Lo hace con tristeza e indignación, pero también con el convencimiento de quien se sabe con la razón. A lo largo de la hora que dura la entrevista también hablamos de Pausa, de educación, y evidentemente, de música. Aun así, la actualidad manda, y, por lo tanto, empezamos la conversación preguntándole por Can Fargues.

¿Cuáles son los motivos que os han llevado a presentar el recurso de alzada a la alcaldía?

Es lo único que nos han dejado hacer. Cuando conocimos la resolución del concurso nos cayó el alma a los pies. Nos lo miramos rápidamente y pensamos que nos habíamos equivocado. Pero no, lo revisamos todo y vimos que estaba bien, que habíamos ganado nosotros y que ellos lo habían valorado mal. Entonces, llamamos al Distrito y nos dijeron que les sabía mal, que no lo entendían, y que si creíamos que teníamos que hacer un recurso que lo hiciéramos. Finalmente, conseguimos hablar con el IMEB (La entidad municipal encargada de gestionar las escuelas públicas de música) y nos dijeron que no teníamos razón, y que la única salida que nos quedaba era hacer el recurso de alzada.

En el comunicado informativo que habéis elaborado explicáis que os han valorado erróneamente el plan de eficiencia que habíais presentado por la gestión de Can Fargues. ¿En qué basáis vuestra acusación?

El plan de eficiencia consistía a determinar cuántos alumnos cogerías de más a partir de 400 en un segundo curso que constaría de 232 horas. A primera vista, era un plan de eficiencia que premiaba la cantidad a la calidad, pero bueno, hicimos nuestra propuesta y la enviamos. Cuando se dio a conocer la resolución del concurso quedamos desconcertados. Resulta que a pesar de ganar el pliegue pedagógico y quedar segundos en el económico (Lo ganó UT, otra escuela de música de Horta-Guinardó), el concurso lo ganó la empresa Estudi 6. Buscamos el motivo y lo encontramos en el plan de eficiencia. Estudi 6 tenía un 10, UT un 0,8 y nosotros un 0,56. Nos quedamos fritos. Nosotros en el plan de eficiencia pusimos un ejemplo de cómo lo llevaríamos a cabo. Y dijimos, el primer año 320 alumnos, el segundo año 405 alumnos, y el tercer año 480 alumnos. Esto lo podemos hacer así o ponerlos todos el primer año. El problema es que ellos decidieron que cogerían como número bueno del plan de eficiencia el segundo curso, pero lo dijeron cuando leyeron las resoluciones. Por lo tanto, se quedaron con la cifra de 405 alumnos que en el ejemplo habíamos puesto que tendríamos en el segundo curso. Error. En realidad, nuestro plan de eficiencia era de 480 alumnos.

La escuela de música UT también ha decidido poner un recurso de alzada a la alcaldía. ¿Os habéis puesto en contacto con ellos para elaborar una estrategia conjunta?

Sí, hemos hablado con ellos. De hecho, nos llamaron al volver de vacaciones. Estuvimos hablando de la posibilidad de hacer los comunicados conjuntos y de intentar movilizar a las familias y a la gente del barrio. Lo que pasó es que a pesar de decir cosas similares la manera de hacerlo no era la misma. El lenguaje tiene mucho poder y hay que vigilar la manera con la que se dicen las cosas. Tú puedes estar muy enfadado, pero no puedes hacer suposiciones ni sacar conclusiones apresuradas del porqué de las cosas. Por lo tanto, después de reflexionar mucho, nuestro claustro decidió que nosotros iríamos por un lado y ellos por otro. Aun así, sí que hemos hecho cosas juntos. Por ejemplo, hemos puesto en marcha una recogida de firmas (www.change.org) conjunta en la que pedimos que se revise el concurso. El agravio es para los dos, por lo tanto, todo lo que podamos hacer juntos lo haremos.

¿Tenéis alguna esperanza de que el recurso prospere?

Hablamos con una abogada y nos dijo que siguiéramos adelante porque teníamos la razón. Nos dijo que podíamos ir directamente a juicio, pero nos recomendó hacer el recurso de alzada, ya que sería más rápido y menos violento. Además, con el recurso das la oportunidad de rectificar. Ahora el recurso está en el Ayuntamiento, y tienen uno o dos meses para elaborar un veredicto. Yo he continuado llamando al Ayuntamiento y al IMEB porque tengo la convicción de que hablando la gente se entiende. A banda, la escuela de Can Fargues ya está funcionando, es un caos, pero está en marcha. Lo está gestionando Estudi 6, y por lo que sabemos lo están haciendo sin tener el equipo organizado, a pesar de ser uno de los requisitos del concurso. Nuestra gente está haciendo las pruebas para entrar allí y cómo aún no tienen el equipo formado se encuentran con una desorganización increíble.

Una de las quejas que repetís constantemente es que por culpa de todo lo que ha pasado, ahora os encontráis con alumnos preinscritos en Can Fargues que todavía no saben si tendrán plaza. ¿Cómo se ha podido llegar hasta tal extremo?

Este concurso tenía que hacerse a finales del 2015, pero finalmente acabó publicándose el 23 de mayo del 2016. La incongruencia fue que a pesar de no haber salido el concurso se abrieron las preinscripciones a la escuela de Can Fargues del 2 al 13 de mayo. Evidentemente, sin saber quién gestionaría la escuela ni qué proyecto tendría. Nosotros tuvimos que decir a nuestra gente que se preinscribiera porque si ganábamos el concurso y no lo habían hecho, la gente que quisiera entrar allí no podría. Podía ser que no ganásemos, pero teníamos que ser honestos con las familias. ¿Y qué nos hemos encontrado? Que se han inscrito y que están haciendo las pruebas para entrar, porque es más barato, más bonito, etc. Y hay gente que nos quiere mucho y que les gusta mucho nuestra forma de hacer, pero si nos ponemos a comparar Pausa con Can Fargues en cuanto a infraestructuras y precios no hay color. Ellos tienen una subvención pública de narices y nosotros a pesar de que intentamos ajustar al máximo nuestros precios no podemos competir con ellos. Nuestras familias tienen un verdadero problema. Nosotros les hemos dicho que hagan lo que quieran. Tienen que decidir ellos.

Vayamos al inicio de todo. ¿Por qué decidisteis presentaros al concurso? ¿Qué significaba para Pausa obtener la gestión de la escuela de música Can Fargues?

Son varias cosas. Uno de los grandes problemas con el que nos encontramos en Pausa es que tenemos que poner unos precios a los que hay gente que no puede llegar. Por lo tanto, es la oportunidad de poder llegar con tu proyecto a mucha más gente, porque una escuela municipal recibe subvenciones públicas. Además, esta escuela hace 15 años que se está diciendo que se hará. Es una escuela que está en nuestro barrio, y esto es muy importante por nosotros. Pausa es un proyecto de barrio, que nació para ofrecer a nuestra gente una forma de hacer música y de vivirla muy particular. Nosotros tenemos una escuela con unos valores determinados: debe ser humana, debemos conocer nuestros niños y a nuestras familias, tenemos que estar conectados con el barrio, etc. No paramos de hacer cosas en el barrio. Y esta escuela era una oportunidad de oro. Todo lo que no podemos hacer en Pausa por la problemática del espacio y del dinero se podría hacer allí. Y este es otro de los aspectos que no cuadra del concurso. Estudi 6 es una empresa de Mallorca que no sabe nada de Horta-Guinardó. Es increíble, por eso hemos puesto el recurso, porque nos han herido muchísimo.          

Hablemos un poco de Pausa. En vuestro ideario ponéis que la educación musical es un puntal de la formación humana. ¿Cómo de importante es la educación musical en el aprendizaje humano?

Ahora por suerte se está hablando mucho de la educación emocional, de educar a los niños con las emociones, de las inteligencias múltiples, etc. Una de las inteligencias múltiples es la musical. La música te ayuda en todo, porque llega, llega al corazón, llega al alma. Por ejemplo, ¿cómo se duerme un niño? Cantando. ¿Por qué? Calma, te llega al corazón. Esto lo tengo clarísimo. La música también ayuda a cualquier tipo de aprendizaje que tiene el niño. Aquí, nos vienen muchos niños con problemas de lateralidad, de dislexia, etc. Hay niños con dislexia que no saben leer partituras, pero sí que saben tocar, porque ven a alguien tocando y le imitan. Tú puedes acompañarlos, ayudarlos, mirar como lo hacen, etc. Les enseñarás a posicionarse corporalmente, a coordinarse, a mantener la atención y a buscar un sentido a lo que tocan. Y sobre todo, les ayudarás con la autoestima. Los niños con dislexia, en el colegio convencional tal como está montado, tienen la autoestima por los suelos, porque no pueden leer, y por lo tanto no aprenden de la misma forma que los otros niños. En cambio, vienen aquí y les ayudamos a aprender de otro modo y de repente con la música lo sacan todo. Y te salen chicos que tocan muy bien, que cantan muy bien o que bailan muy bien. Y esto les da una gran autoestima y felicidad.

¿Qué factor diferencial tiene la música en la formación humana?

Yo creo que hay muchas materias que pueden aportar a la condición humana lo mismo que la música. Lo que pasa es que la música es un agente muy potente y muy completo. Si la trabajas bien te puede ayudar en muchos aspectos. Por ejemplo, ayuda mucho a los niños que se desconcentran o a los que son inconstantes. Porque lo que tiene la música es que, si tú quieres aprender, si quieres tocar un instrumento, necesitas una disciplina. Si no prácticas, no funcionará, por lo tanto, te ayuda a ser constando, a tener memoria, etc.

¿Por lo tanto, como herramienta de aprendizaje y educativa, la música sobrepasa los propios conocimientos musicales, y sirve para trabajar aspectos emocionales y humanos?

Sirve para todo. Te pondré otro ejemplo: Uno de los proyectos que estamos haciendo ahora en Pausa es trabajar con gente mayor que tiene Alzheimer o demencias cerebrales, y a través de canciones de su época los estamos trayendo de vuelta. Es que la música tiene mucho poder. La música está consiguiendo que gente que está medio vegetal vuelva al presente, que esté mejor, más a gusto, que puedan relacionarse.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cómo puede ser que la música esté tan infravalorada como herramienta educativa?

Yo también me lo pregunto. Es un gran misterio. No lo entiendo, es incomprensible. Muchas cosas se aprenderían mil veces mejor haciendo música, teatro, danza, educación corporal, etc. En Pausa, además de hacer música tenemos muy en cuenta el cuerpo, trabajamos mucho el tema corporal, porque es básico. A parte, si tú utilizas la música y el arte los niños aprenderán más deprisa y aprenderán más a gusto. Si tú utilizas estas materias, no solo tendrás niños interesados, sino que tendrás niños entusiasmados y que te aprenderán mucho mejor. Les creas interés. Además, los estás educando en muchos sentidos. Realmente, debería partirse de la música y las artes para trabajar todo lo demás. Es mucho más enriquecedor y mucho más humano. Nosotros, en este sentido, tenemos una mentalidad muy abierta, somos una escuela de música, pero creemos que se puede trabajar con todo e interrelacionar todas las artes.

¿Crees que la música puede tener un mejor encaje en los nuevos modelos educativos que están apareciendo últimamente como “L’Escola Nova 21” o las escuelas libres?

No conozco directamente estas escuelas, pero por lo que vi en el “30 minuts” dedicado a “l’Escola Nova 21”, en mi casa la forma que tenemos de hacer ya es un poco esta. Por lo tanto, ya lo tengo un poco inherente dentro de mí. Y por eso me gusta mucho esta forma de enseñar. Aunque, por lo que vi en el “30 minuts”, uno de estos colegios aún no trabaja de este modo con la música y las matemáticas. La música tiene una serie de ítems que hacen realmente difícil que el niño vaya investigando y el profesor solo lo vaya guiando, aunque sí que puede hacerse. Yo, por ejemplo, lo hago con una de mis alumnas de piano, a pesar de que haya cosas que le tenga que enseñar. Por lo tanto, en la música hay una serie de cosas que requieren la injerencia del profesor

Esto que comentas tiene más sentido con los alumnos que saben que quieren dedicarse a la música. Con los más pequeños entiendo que no es así.

Exacto. Si tú haces música para ayudar al niño en todos los aspectos que hemos comentado, lo puedes hacer de una manera mucho más vivencial. De hecho, aquí, con los pequeños lo hacemos así. Los guías y aprovechas muchísimo lo que te dan. Aun así, de nuestra escuela, como mucho habrán salido 5 o 6 músicos profesionales en los 24 años que hace que nos dedicamos a ello. No obstante, de gente que tiene la música como placer, que toca en un grupo, o que disfruta escuchando música, un montón. Es esto lo que tienes que buscar, hacer que la gente entienda la música, que pueda vivir con la música, y que pueda aprovechar todo lo que da la música que es mucho.

¿Tienes la sensación de que las escuelas de música, y Pausa en particular, estáis supliendo una carencia del sistema educativo?

Sí, y es gravísimo. Lo suplimos nosotros, y también las escuelas de danza, que todavía están peor, y las de teatro, etc. Si el sistema estuviera bien montado, a las escuelas extraescolares iría la gente quisiera perfeccionar. La gente que dijera: “Ostras, a mí esto me gusta mucho, quiero ir un paso más allá”. Yo creo que a nadie de nuestro claustro le sabría mal que esto llegara a pasar. Sería maravilloso llegar a un punto en que no hiciera falta que los niños fueran a la escuela de música porque ya lo están recibiendo en el colegio. A mí, cuando se dijo que se quería quitar la música de los colegios hubo gente que me dijo que nos iría bien. Y no es así. Estarían matando la semilla. ¿Por qué la gente viene a hacer música a las escuelas extraescolares? Porque lo hacen en el colegio y les gusta, y quieren más. Sacar la música de las escuelas es el disparate más grande que se podría hacer.

La música, como muchas de las actividades artísticas, se la asocia con el juego. ¿Hasta qué punto la educación musical es lúdica?

Lo es mucho. Por ejemplo, ¿el juego típico de las sillas cómo se hace? Se hace con música y se hace cantando. Con este juego estás educando al niño. Escuchas la música y corres, no la escuchas y te paras. Le estás enseñando a escuchar. Juegos con música hay un montón. Tú cuando cuentas, cuentas cantando. La música está en todos los juegos. Los videojuegos, que a mí me gustan mucho, tienen música. Si quieres hacer un juego más emocionante, le pones música. Si pones una música de miedo, el juego seguramente dará miedo. La música se utiliza para todo. Por ejemplo, yo cuando jugaba a saltar la cuerda, lo hacía cantando. Es una gran simbiosis.

¿Utilizáis el juego en Pausa?

Sí. Sobre todo, con niños pequeños. Por ejemplo, el de las sillas. O cuando quieres que aprendan a dirigir. Les haces escuchar una música; hay un niño que dirige y los otros lo tienen que seguir. Quien no siga el gesto del director queda eliminado y tiene que hacer una prueba, y esta siempre es musical. En general hacemos muchos juegos, y siempre con una finalidad. A ver, la finalidad del juego es lúdica, es pasárselo bien, pero con los juegos se aprende mucho, es cómo con los cuentos. Y si además le añades música, tienes una mezcla perfecta.

¿Responden mejor los niños cuándo se les enseñes a través del juego musical?

Sí, evidentemente. Las cosas siempre entran mejor jugando, sobre todo cuando se es pequeño. Bueno, y con los grandes también. Si aprendes jugando, aprenderás mucho mejor. Esto es evidente. Pero no debemos confundirnos, no todo es jugar. Puedes jugar mucho, pero también debes aprender que en la vida hay que tener disciplina, constancia, etc. Si tú tienes curiosidad y juegas, yo creo que llegas a entender todo lo demás. Porque esta misma curiosidad te llevará a decir: “Si quiero esto, lo tengo que hacer, porque si no, no llegaré a aquello que me está gustando tanto y con lo que me lo paso tan bien”. Si solo me quedo dando vueltas a las sillas para sentarme, quizás nunca llegaré a conseguir un conocimiento musical y seré incapaz de escuchar música o poder entender aquella música.

Por lo tanto, ¿la conclusión sería que la simbiosis entre juego y música es una herramienta para descubrir y que si después lo qué encuentras te gusta, ya lo aprenderás de otro modo?

Yo creo que sí, que es un inicio. Si inicias la enseñanza jugando, seguramente tendrás gente que te aguante muchos años. Aquí, en la escuela tenemos gente que viene desde los 3 años y ahora tienen 20, y no son músicos, pero les gusta lo que hacen. Porque ya han hecho este paso y están tocando. Y esto es lo que les gusta. Pero si tú juegas con las cosas, estás haciendo el primer paso. Porque jugando creas curiosidad e interés por las cosas.

Por último, te pido que escojas una palabra.

La palabra que más me gusta es atzucac. Sobre todo, por su sonoridad. Pero también por el significado que yo siempre le he dado. Un atzucac es un callejón sin salida, pero yo siempre le he dado un significado más amplio. Para mí es una piedra en el camino, un problema que habitualmente te lleva a seguir adelante. Por eso te decía, jugando aprendes, pero después los problemas los tendrás que resolver, y si tú has aprendido bien y eres una persona serena y feliz, las trabas las pasarás, si no al primer problema que te encuentres te quedarás.

Texto: Pau Franch

Fotografías: Albert Gomis

 

Volver