Oriol Izquierdo y Dolors Borau: " Hemos creado un espacio en el que nos sentimos a gusto"

Esta es una entrevista doble que tiene como punto de unión una Sopa de Letras. Oriol Izquierdo (Barcelona, 1963) dirigió la Institució de les Lletres Catalanes y fue editor de Proa. Dolors Borau (Barcelona, 1963) era una trabajadora autónoma, dedicada a la nutrición y la dietética. Son trabajos pretéritos, porque hace dos años decidieron abrir Sopa de Lletres, una tienda de comida preparada y productos de proximidad en la que gastronomía y literatura se funden para crear un universo propio. El local es una mezcla deliciosa entre libros y comida, que por un magnetismo estético muy curioso y anómalo combinan de forma perfecta para decorar y dar sentido al espacio. La complicidad entre Dolors y Oriol se transmite y se refuerza por todos los canales posibles: miradas, palabras, gestos y las camisetas que lucen con los lemas “somos lo que comemos” y “somos lo que leemos”. Juntos han construido ese proyecto que es Sopa de Lletres, y juntos han superado momentos complicados como la muerte de Clara, su hija, que nació con una pluridiscapacidad. La ilusión y la ternura con la que hablan sobre todos los temas, los agradecidos y los que no lo son, transmiten una energía que deviene la marca de identidad de la tienda.

Ya que estamos aquí, me gustaría empezar sabiendo cómo os va el tenderete. ¿Cómo lo habéis consolidado? ¿Os ha dado el rendimiento que esperabais?

Dolors: [dirigiéndose a Oriol] ¿Tú crees que se ha consolidado?

Oriol: Hombre, consolidado como tal... Yo creo que ahora mismo nos estamos consolidando. Decir que estamos consolidados es muy osado. Claro, ¿qué significa exactamente consolidación? Estamos creciendo y vamos ocupando el espacio que tenemos que ocupar. Pero aún no hemos terminado. Y creo que tenemos un proyecto de crecimiento que hará que este proceso se dilate aún más.

D: Sí, la consolidación se va a alargar.

O: Ahora ya hace dos años que abrimos, estamos creciendo y todos los días descubrimos cosas nuevas que nos enseñan cosas distintas. Eso no ha terminado, aún tenemos campo por correr.

D: El proyecto nuevo del que hablaba Oriol es el del local de al lado. El local contiguo a este está vacío, y mi hermana ha dejado su trabajo fijo con un sueldo todos los meses para montar con nosotros la parte de cafetería, las mesas... Y entonces será el espacio de Sopa de Lletres para sentarse, leer el periódico, tomas algo (será un sitio tranquilo sin música, ni tele, ni máquinas tragaperras) y también el espacio para hacer actividades literarias y artísticas que nos gusta hacer. Entonces, si algún día llueve ya no sufriremos como ahora, que lo hacemos en la calle.

O: Hasta ahora hemos hecho una actividad cultural al mes, básicamente lecturas.

D:¡Porque nos apetecía! Y también se ha ido consolidando.

O: Son actividades que empezaron de forma casual y que enseguida vimos que nos gustaban y nos sentíamos cómodos, porque lo hemos hecho en vidas anteriores. Y decidimos programarlo de forma estable. Pero claro, lo hacíamos al aire libre y los meses más fríos teníamos que suspenderlo, y los de lluvia también. El local nos permitirá hacer una programación estable y tener algún sitio para tomar alguna bebida, comer tapas e incrementar la vida que hay aquí.

La sensación que tengo es que esta tienda es una proyección de vuestra identidad y vuestras ideas, parece que cada detalle quiera transmitir algo. ¿Cómo habéis construido el espacio?

D: No teníamos grandes ideas para hacer cosas originales, íbamos construyendo la tienda con lo que nos apetecía. A ver, los muebles son del IKEA. Al final ha sido muy personal, simplemente no sabemos hacerlo de otra forma.

O: Me hace mucha ilusión que nos digan cosas así, o la gente que simplemente viene a la tienda a pasar el rato. Pero no es nada premeditado, no lo buscábamos. Hemos creado un espacio...

D: En el que nos sentimos a gusto.

O: A nuestra manera. Teníamos muy claro que queríamos hacer una tienda de platos cocinados, y de tradición saludable. A partir de aquí hay que ir tomando decisiones. Y decidimos que tendríamos un espacio para los niños pequeños, que pondríamos nuestros libros en la tienda, cuando nos propusieron hacer una presentación dijimos que sí y tiramos para adelante... Y poco a poco fuimos interactuando con los editores, el mundo de la cultura, el vecindario... Creo que aquí se respira nuestra forma de ser. Lo que es premeditado es el nombre, que fue un gran acierto de Dolors, es un nombre que dice muchas cosas y que une nuestros dos mundos.

D: Lo que te imaginas cuando abres una tienda es que la vida de tendero será de muchas horas y que trabajarás mucho, pero la realidad lo supera. Nos lo pasamos en grande y estamos felices, pero hemos cerrado un solo día en dos años. La comida necesita ser cocinado, hay que cocinarlo y venderlo. No puedes cerrar un fin de semana porque si no tienes que tirar la comida.

O: La comida tiene que rodar. Tienes que acertar las cantidades y la variedad.

D: Eso es un misterio

O: Cuando abrimos no teníamos ni idea de las medidas, nos dejamos aconsejar. Porque claro, ¿cuántos kilos de garbanzos hay que comprar? ¡Ni idea! Al final fueron diez.

D: Tienes que hacer cosas nuevas para que la gente no se aburra, es todo un mundo.

Es importante saber de dónde venís antes de abrir la tienda. ¿Cómo recordáis el momento de la ruptura y de tirarse a la piscina? ¿En qué situación estabais?

D: No fue una decisión voluntaria, no rompimos. Nos rompieron.

O: La verdad es que la sensación es que había una piscina, pero no nos tiramos. Nos empujaron y no había agua. Ese proceso nace cuando yo, así resumiendo, me quedo en el paro. Un día el conseller de Cultura Ferran Mascarell me da las gracias por los servicios prestados y yo me quedo con una mano delante y otra detrás. Voy a la oficina del paro, me informo y me dicen que tengo el máximo de paro. Me puse muy contento hasta que supe que eran 900 euros.

D: 900 euros sin salir arreglados. La gente cree que sales arreglado de los cargos públicos, supongo que en otros cargos debe ser así.

O: No sabemos si funciona así. Sabemos qué ha pasado en nuestro caso.

D: Fue un hasta luego y buena suerte. Sin cojín ni indemnización. Cuando él estaba en la Institució de les Lletres Catalanes cobraba menos que dando clases en la universidad. Yo era autónoma y la crisis me afectó mucho. Además en aquél momento (era enero del 2013) yo había tenido un brote de esclerosis múltiple que me dejó muy inválida, estaba de baja e iba con bastón. Y me dijeron: ¿y ahora qué hacemos?

O: La sensación de aquel momento es que íbamos en caída libre, y nos construimos una piscina tan rápido como pudimos.

D: El trabajo que yo hacía antes exigía muchas horas de conducir, porque daba clases de nutrición y alimentación por toda Catalunya. Lo había dejado, porque después del brote ya no he podido conducir. Sólo podíamos hacer algo cerca de casa, si el local estuviera en Sants o Sant Andreu no lo habríamos hecho.

Fue una ruptura impuesta por las circunstancias del momento.

O: Tú sabes lo que implica un cargo público, lo que no sabes es qué pasa el día que lo dejas. En este país solo puedes aceptar un cargo público si eres funcionario o millonario. Si eres un simple trabajador no te puedes dedicar al servicio público por mucha vocación que tengas. Y si lo haces debes asumir las consecuencias, lo cual significa que un día te vas a quedar en la indigencia. Nosotros decidimos que pondríamos una tienda. Y este local estaba al lado de casa.

D: Si algo se puede vender a partir del 2013 es comida. No se puede vender nada más, ¡nada! Porque ya no se vende nada.

O: Había gente que nos decía: “oye, ¡ya me pasaré por vuestra librería! “. Y no, era una tienda de comida. Una librería en este barrio es una operación de alto riesgo. Y hemos montado una tienda de productos de primera necesidad, como la comida, en la que los libros no son extraños. Y está bien, porque hacemos llegar la literatura a puntos en los que no es habitual encontrarla.

¿Qué papel tiene el juego dentro del proyecto?

D: Queremos que lo tenga

O: Podemos hacer funambulismo y decir que todo esto no deja de ser un juego, pero yendo más al grano, presentaremos los nuevos juegos de Màrius Serra y Oriol Comas.

D: La mesa de los niños pequeños es un homenaje al juego, porque ponemos los juguetes que eran de nuestros hijos. ¡Puse indios y cowboys y los niños no sabían jugar! Nosotros jugamos con los niños, si las madres van a hacer recados ellos se pueden quedar aquí. Es divertido, conocen al Doctor Bacterio porque acaban de hacer la peli de Mortadelo y Filemón, pero no saben quién es Pedro Picapiedra. Hay una parte de juego que jamás la hemos abandonado, además nuestros hijos siempre han sido muy aficionados.

O: También queremos que en el nuevo local haya juegos de mesa y se puedan hacer timbas. Timbas blancas, eso sí. A mí me haría mucha ilusión, y nuestro hijo es un gran aliado en ese tema porque es jugador profesional, de hecho Oriol Comas le ha usado como conejito de indias algunas veces. A él le haría mucha ilusión que vinieran sus amigos y tener una mesa para jugar.

D: Si eso pudiera ser un lugar en el que la juventud tuviera un espacio de juego amable y agradable también estaría muy bien.

En vuestras camisetas pone “Somos lo que comemos” (Dolors) y “Somos lo que leemos” (Oriol). ¿Cómo habéis encontrado el nexo de unión entre los dos mundos?

D: Yo creo que el inconsciente nos ha traicionado. No habíamos pensado la fórmula pero nos hemos encontrado con todo. Cuando abrimos la tienda mucha gente del mundo de Oriol nos dijo que vendría. Y si hay pasión y te gusta todo va solo. Cuando te has leído los libros que tienes expuestos puedes dar respuestas. Pero jamás se nos hubiera ocurrido, en nuestro plan de empresa no hay nada previsto.

O: No teníamos pensado seguir haciendo actividades culturales en la tienda. Aquí decimos que queremos alimentar el cuerpo y el alma, somos lo que comemos y lo que leemos. Eso intentamos hacerlo de forma desacomplejada y sin pretensiones. Ofrecemos lo que comemos en casa.

D: El 2013 se hizo La Marató para las enfermedades neurológicas neurodegenerativas. Yo pedí a la fundación aportar un cuento mío, porque lo tenía todo muy reciente y presente. Pusimos el libro aquí y vendimos más de 100 ejemplares. Son carambolas que no se pueden planificar y que ayudan a que las cosas pasen.

O: Lo vas aprendiendo, la clave es coger las oportunidades al vuelo.

Ahora que Dolors hablaba de ese cuento, hay un tema interesante que es la necesidad de la gente del mundo de las letras de buscar refugio en las palabras en los momentos más complicados. ¿Lo vivisteis así cuando murió vuestra hija?

O: Son las herramientas que tienes, las palabras. Hay una forma de responder a tu pregunta que es una constatación. Dolors escribió un libro de cuentos titulado Taula Reservada. Yo escribí un libro de poemas que se titulaba Moments feliços. Sin decírnoslo, y sin haber comentado el momento, Dolors escribe un cuento en el que recoge una experiencia concreta sobre la que yo hice un poema.

D: El día de la muerte de Clara.

O: Concretamente, el momento en el que los servicios funerarios se llevan el cuerpo.

D: Y lo meten en una bolsa de plástico.

O: Ese momento es muy bestia, y dio pie a un cuento y un poema.

D: ¡Contamos lo mismo!

O: Sí, cada uno a su manera. Aquello tan fuerte que vives y que cuesta tanto de digerir se convierte en palabras.

D: En aquél momento tuvimos un detalle muy macabro, que intentamos que nuestros hijos no vieran, y es que cuando pusieron su cuerpo en la bolsa la cremallera se quedó atascada. Y es algo que nos dejó... Con eso no contábamos. Este atasco lo llevábamos dentro, y esa anécdota macabra tenía que resolverse de alguna forma. Cuando hablamos con el editor sobre el cuento yo tenía dudas, no sabía si publicarlo o no. Yo no había escrito para enseñar, era una forma de arrojarlo todo.

O: Hay algo interesante: si escribes es porque quieres que te lean de una forma u otra, pero el momento de escribir es para ti solo. Lo haces para entender lo que has vivido, coger distancia, tomar perspectiva y poderlo procesar.

D: Yo escribí un mail dando las gracias a todo el mundo que vino a nuestra casa a darnos su apoyo, y en ese mail repaso el día. Necesitaba ordenar el recuerdo más que el recuerdo en sí. Yo no puedo recordar todas las caras, ni todas las personas que había en el funeral de Clara. Íbamos preparados, llevábamos años preparándonos para esto, igual que Màrius [Màrius Serra también tuvo un hijo pluridiscapacitado como Clara, Lluís, que murió pocos años después]. Tuvimos muchos años para prepararnos. También es curioso que dos parejas amigas tengan criaturas tan especiales en un margen tan reducido de tiempo. El mail de respuesta de Màrius después del que mandé tras la muerte de Clara decía algo que nunca voy a olvidar, que era “gracias por ir marcándonos el camino”. Él sabía muy bien dónde estaba, fue un día especial para él y para Mercè, y me produjo una gran ternura y una gran tristeza, porque sabíamos que nos encontraríamos en una situación parecida al cabo de poco tiempo. A veces te encuentras escribiendo estas cosas, y es un privilegio poder hacerlo. Poder vaciarlo todo.

Para terminar, os pido que escojáis una palabra. O dos, cada uno la suya.

D: Ilusión. A parte de Sopadelletres, que ya es una palabra en sí. Ilusión es una palabra potente.

O:. Yo, para completarlo, diré esperanza. ¿Por qué no? Las cosas no están perdidas, a ningún nivel. Aquí no todo termina comprando unas croquetas, hay más cosas.

D: A veces me dicen: “oye, ¿está tu marido? No quiero comprar nada, quiero saber qué piensa de la ANC”. Oiga, pues pase!

O: Nos gusta ayudar a la gente con todos nuestros recursos, no solo con la comida.

Texto: Oriol Soler

Fotografías: Albert Gomis

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