Roger Ruppmann: "Dicen que la gente que juega es libre"

Una conversación con Roger Ruppmann son muchas conversaciones en una. Quedamos con él en la vermutería Casa Martino, donde expone Nuts, su obra de arte en la que hay nueve botes de nueces peladas por personas destacadas de la sociedad catalana. La vermutería la regenta Belén, responsable también de la sala de exposiciones online Urban Gallery. Roger se encontró por casualidad con su padre en el bar, donde todo parece armonía en un día muy caluroso de julio. La conversación es distendida y totalmente informal, con algunas interrupciones entrañables, como cuando nos llevan unas cuantas nueces para que las pelamos nosotros mismos y nos las comamos o cuando Roger se despide de su padre.

Cuéntame en qué consiste esta exposición.

La idea original nace de una paja mental de las mías. Yo muchas veces, cuando me aburro y estoy cocinando o en el baño se me ocurren cosas. Estas cosas las apunto en una libreta y me sirven para las cosas que hago de diseño y creatividad. Con el tiempo decidí dar cuerpo a las cosas de la libreta, porque es un poco egoísta que se quede allí. La tontería original era imaginarme en el súper nueces peladas por las nalgas de la Brooke Shields. Quería algo realmente espectacular. Al cabo de un tiempo pensé que debía materializar esto, y Belén, que lleva la Urban Gallery, abrió esta vermutería y vimos que se podía complementar. Fui trabajando la pieza y al final la expusimos.

¿Y qué es esta pieza?

La pieza es, básicamente, una crítica burlesca de cómo vivimos hoy en día en nuestra sociedad. Es una mezcla entre gastronomía, arte y sentido del humor. Se titula Nuts, que significa nueces pero también significa que estás un poco zumbado. Son nueces peladas por personajes relevantes de nuestra sociedad. El precio de cada recipiente de nueces es equivalente a los resultados que da una búsqueda de Google de dicha persona. Si de una persona salen 334.000 resultados, el precio serán 334€. El tema es que he cogido a nueve personas y las he puesto a pelar nueces. Nueve personas, nueces, inauguramos el día nueve...

Todo quedó redondo.

Sí. Yo buscaba alguien suficientemente loco para que comprara el bote de nueces pelada por alguien, ya fuera por fetichismo, por fanatismo, por lo que fuera... Y estoy convencido de que si la pieza la hubiera hecho algún artista con nombre ya estaría todo vendido. Estoy contento porque se ha vendido una, pero mis expectativas eran nulas.

¿La crítica es que alguien pueda querer unas nueces peladas por alguien? ¿Qué querías denunciar?

La idea es que estamos muy zumbados tío, que el mundo está muy loco y nos compramos unos vaqueros de 400 euros porque son de una marca determinada. Mi día a día es construir marcas para darles un valor que seguramente no tienen. Me dedico a la publicidad. Supongo que es una manera de escaparme de lo que es mi trabajo durante el día a día. Que se le dé valor a cosas irreales es lo que yo quería reflejar.

 

Supongo que tú, cuando elegiste ser publicista deberías tener vocación. ¿Este discurso crítico te hace entrar en contradicción cuando trabajas?

La verdad es que a veces tengo crisis personales con eso. Cada equis tiempo tengo momentos de debilidad que me crean un poco de incertidumbre, porque por un lado hago nueces y denuncio esto y por la otra creo valor para unas marcas. Pero luego lo llevo a la tierra un poco, lo divido y veo que cuando yo trabajo de diseñador gráfico no uso tanto mi faceta artística, desempeño un oficio. Lo hago por otro, yo dibujo pero me dicen qué tengo que dibujar. La publicidad y la comunicación son herramientas que utiliza muchísima gente, y dependiendo de la gente que la utilice puedes saber si es bueno o malo. Si trabajo para una marca que respeta el medio ambiente y sus trabajadores me la creo más. Pero vaya, esto ocurre con la publicidad y con el periodismo, de hecho la franja entre un periodista y un publicista es muy fina. Un periodista es un editor que toma notas de prensa y decide dónde va, y al final el jefe le dice que no, que él tiene que ir a otro lado. Claro que podría ser como aquella familia que ha decidido no consumir nada con petróleo, pero no lo puedo asumir, primero porque soy un poco vago y después porque es casi imposible vivir así hoy en día. Entonces, esta doble lectura hace que pueda superar estas crisis que tengo de vez en cuando. Y me encanta lo que hago, me lo paso bien, me pagan y no estoy matando a nadie.

¿Cómo empezar a trabajar en publicidad?

Yo quería hacer audiovisuales y no me llegó la nota. La idea era hacer dos años de publicidad y cambiarme, pero da igual, mucha gente que ha hecho audiovisuales acaba haciendo publicidad, y muchos periodistas también. La publicidad es el cabeza de turco, lo que se lleva todas las hostias, y en realidad si miras hacia abajo te encuentras todo lo demás, que también tiene tela.

A parte de esta exposición, ¿has hecho más que estén relacionadas con el arte?

Exponer he expuesto poco, pero he ido haciendo cositas. Yo tengo un alter ego llamado Toc-Toc que es donde cuelgo todas las historias que hago. Tengo media docena de cosas hechas. Una es una serie de fotos que se titula pérdida de memoria. Fui a la fiesta de 10 años de una productora musical y me dediqué a hacer fotos a la gente cuando entraba y cuando salía de la fiesta. Durante la fiesta ellos perdían la memoria a base de alcohol, y yo hice un Memory y jugamos con todo esto, y al cabo de un año jugábamos a ver cuánta memoria había perdido la gente respecto al año anterior. Mira, otra es una carta con dos direcciones y sellos, la puse en el buzón y le dije al cartero que él debe escoger a quien lo envía.

¿La carta no tenía nada dentro?

No... Hace tiempo hice un viaje de estos de escaparme un poco, y estuve en cuatro países y puse un sello y una dirección en unos cuantosvbilletes de cada uno de los países: Cuba, Guatemala, México, Estados Unidos... Aquí la idea es que el dinero hacía de mensajero, el dinero es el que se mueve más en el mundo, y quería usarlo como papel. En llegaron dos y los dos ensobrados. Muy curioso. Hay países donde es prisión o multa jugar así con el dinero. Otra cosa que hice con billetes fue poner un sello de "papeles para todos", de cuando se utilizó esta frase para reivindicar los derechos de los inmigrantes. Otra cosa fue poner una lápida a un edificio tapiado, le puse una esquela.

Está claro que te gusta que sean siempre cosas reivindicativas.

Sí, porque creo que le da un punto extra que para mí es importante. ¿Recuerdas la época de las caceroladas? Pues grabé una durante un minuto y la iba pasando. Mira, le puse el título de "La pereza del 99%". Se habla mucho de que el 99% de la gente somos dominados por un 1%. Asimismo creo que el 99% de la gente es muy perra, todos los del 15M (que me incluyo) eran un 1% del 99%. Por eso hice lo de la cacerolada, porque al final lo que hace la gente es manifestarse desde casa, darle al play y darle al me gusta y eliminar su cargo de conciencia. A veces creo que esta forma de actuar es un poco lo que lo explica todo y permite que el 1% que a nadie le gusta siga mandando.

 

Pero supongo que no todo es reivindicativo.

No, ¡si hice un calendario erótico de Barbies! Supongo que era una época un poco adolescente que iba muy caliente. He hecho cosas muy absurdas, como construir una hucha con los tickets de compra de todo lo que había gastado en un año en Berlín.

¿El juego tiene algún papel en todas estas obras? ¿Hay más ejemplos como el del Memory?

Yo hay momentos en mi trabajo en los que me dedico a jugar. Cojo conceptos, los mezclo, cojo imágenes y las retoco, dibujo... Hay trabajo de machaca, de ver clientes y hacer presupuestos, pero el parte creativa siempre está encarada a jugar. Mi trabajo tiene un componente de juego importantísimo. El juego te libera, a pesar de tener normas son normas muy abiertas, y cuando juegas se ensancha la imaginación. Cuando busco nombres, gifts o diseños intento trabajar así.

¿Tienes alguna pauta concreta para jugar?

Sí, en el estudio cada viernes por la tarde, con mi socio, nos dedicamos a jugar. Tomamos esta idea de juego y nos creamos nuestras normas en relación con nuestro trabajo. Sin pautas de clientes, nos dedicamos a jugar. Eh, ¿hacemos un logo de Google? ¿Pintamos esta pared? Y aquí salen cosas y te libera la mente, tiene un punto refrescante.

Si todo el mundo se tomara el trabajo como un juego sería más agradable.

Sí, ¡claro! Hace poco fuimos a unas conferencias de arte visual, y dos de los conferenciantes con más prestigio y que los conocen en todo el mundo hablaron del juego. Play, play, play... Al final acabas hasta los cojones de oírlo, pero tienen razón. Los trabajos no estructurados donde hay margen para crear es la clave. Dicen que la gente que juega es libre, realiza trabajos personales y eso les diferencia y les ayuda a alcanzar el éxito. Y eso es lo que intentamos cada viernes. ¡Y jugar puede ser hacer diseños o cocinar! Cualquier impulso creativo, con creatividad se puede hacer cualquier cosa, como los niños que con una escoba te hacen un caballo, un avión o lo que sea. El otro día quería hacer peluquería y mi colega no me dejó. [Risas] Pero intentamos salir siempre de los márgenes.

Por último, te pido que escojas una palabra.

Te diría muchas, porque hay muchísimas. De hecho, es una gran putada. Te diría creatividad porque es como algo que a mí me llena y me hace feliz, y creo que es indispensable para muchas facetas de la vida, te hace sentir bien y creo que es imprescindible. Pero también te diría amor. Mi lema es "amor y creatividad" porque son los pilares de mi vida que necesito para vivir. Después ya, la pasta y la salud. Pero pensando, escogeré palabra. ¿Nunca has pensado en encontrar la lámpara maravillosa de los tres deseos? ¡Yo siempre pienso que mi primer deseo sería tener deseos infinitos! ¡No sé cómo es que nunca lo hacen los dibujos! Y elegir la palabra "palabra" es jugar a este juego de la infinidad.

Texto: Oriol Soler

Fotografías: Albert Gomis

Volver